jueves, 1 de junio de 2017

El reino suevo de Gallaecia

Pero el interés de Teodorico estaba centrado en la política del Imperio. Por ello el problema suevo se fue arrastrando hasta que en 465 y resueltos a finalizarlo de una vez por todas, los visigodos hicieron asesinar a Frumario e impusieron en el trono a Remismundo I, el cual juró fidelidad a Teodorico. Éste envió a uno de sus hombres para que arreglase las diferencias entre suevos e hispanorromanos, a la fuerza actuando de juez. Consiguió los objetivos y logró devolver una cierta paz a la provincia. El éxito de los visigodos fue tal que la familia real sueva volvió al arrianismo.
Pero no por ello volvió la paz plenamente, los suevos seguían reclamando sus antiguas posesiones en Lusitania. Los visigodos se las negaban. Poco después (466) murió Teodorico II y los suevos aprovechando la situación, reanudando la guerra contra los visigodos atacando Orense, Coimbra y Lisboa. En este caso contaron con ayuda notable de los hispanorromanos, que al parecer, preferían a los suevos antes que a los visigodos. Eurico, sucesor de Teodorico, envió más tropas a la Península. Eurico logró derrotar a los suevos haciéndoles retroceder a los límites de Gallaecia e imponiendo de nuevo el juramente de fidelidad de Remismundo a Teodorico (468 ó 469).
El reino suevo se mantuvo más o menos independiente y en paz con los visigodos después de 469. Esto se debió tanto a las rotundas victorias visigodas como al agotamiento de la población de Gallaecia después de una década de practicar el todos contra todos. A los visigodos las complicaciones en Hispania no les interesaban demasiado. Su reino estaba centrado en la Galia y miraban hacia Italia. Dejaron guarniciones en Astorga, Coimbra y Lisboa como freno a los suevos, y eso fue todo lo que hicieron.
Después de la derrota de los godos Vouillé en el 507 frente a los francos, empieza el asentamiento masivo de godos en la Meseta Norte, convirtiendo el Bierzo en una región de frontera entre suevos y godos, pero ahora la relación de fuerzas estaba claramente a favor de los visigodos. Por eso los suevos se mantuvieron tranquilos dentro de sus fronteras en los años en que el reino de Toledo se consolidaba.
La llegada de los bizantinos al norte de África, hizo que llegaran misioneros cristianos al reino de los suevos, que se convirtieron al catolicismo, mientras que los visigodos eran arrianos, lo que provocó que no miraran con buenos ojos esta conversión.
Por si fuera poco, en 572, el rey suevo Miro atacó a astures y cántabros en tierras que en otros tiempos habían pertenecido a la provincia Cartaginense.
Esta campaña fue usada por Leovigildo como casus belli. Reunió un ejército y en 572-574 atacó los asentamientos suevos en el valle del Duero, expulsándolos al norte del río. Fundó Villa Gothorum (actual Toro) como fortaleza de frontera contra ellos. En 574 atacó a los cántabros, a los que derrotó. Esta campaña cántabra sugiere que los cántabros habían sido derrotados por Miro y obligados a prestarle tributo y obediencia. Con esta maniobra Leovigildo impedía los ataques desde el norte al Bierzo, comarca que cobra especial importancia estratégica porque en ella se encuentran los pasos de Galicia a la Meseta. Teniendo a Toro y a Astorga en su poder, Leovigildo tenía abiertos los caminos de invasión del reino Suevo.
Y en efecto al año siguiente, 575, Leovigildo invade el reino Suevo desde el Bierzo. Se hace con Orense y todo el Sureste del reino suevo. En 576 la campaña se inicia con ataques contra las posiciones suevas en el valle del Duero, especialmente Oporto y Braga. En este momento Miro pacta la paz con Leovigildo a cambio de someterse a él.

Texto extraido de: Arre Caballo


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