domingo, 19 de agosto de 2018

Orígenes y costumbres paganas entre los alanos de los siglos III al V

Posiblemente estemos ante uno de los pueblos más misteriosos de los que invadieron la península ibérica en el siglo V.  Los Alanos llegaron junto a los vándalos en el año 409 para imponerse y tomar posesión de una gran extensión de terreno en la Hispania central. Estos jinetes llegados de las estepas, dominaron con rotundidad y sin dejar demasiadas huellas arqueológicas las provincias de Cartaginensis y Lusitania. Un territorio inmenso de un paisaje compuesto por montañas y planicies casi de costa Mediterránea a costa Atlántica.

No obstante no tuvieron demasiada suerte y tan solo una década después serían derrotados por los federados visigodos de Roma liderados por el rey Walia.  A partir de ese momento comienza la historia que ya todos conocemos. Con el fin en batalla de los últimos alanos liderados por su rey Addax,  estos emigraron al norte de España en busca de sus aliados naturales los vándalos. Sumándose en los campos góticos a los hombres de Genserico, quien se proclamó rey de vándalos y Alanos. 

Tras ese episodio los últimos guerreros y mujeres del pueblo alano, ya unificado con el vándalo, pasan a tomar las costas de África perdiéndose como pueblo en la historia por siempre.

¿Pero quienes fueron esos alanos?. ¿Qué tradiciones y costumbres tenían?. Contestar a estas preguntas es ya de por sí un misterio difícil de resolver, por no decir prácticamente imposible a día de hoy. Los datos de los que se disponen son prácticamente nulos y se limitan a pocas frases escritas en compendios históricos escritos por clásicos como Amiano Marcelino.

No obstante el estudio realizado al respecto y los ejercicios de deducción comparativa con pueblos semejantes y emparentados a ellos, nos arrojan algo de luz a la hora de poder establecer unas teorías acerca de sus costumbres. Si bien , y esto ha de quedar claro, no puede ser más que teorías imposibles de demostrarse a día de hoy mientras la arqueología no de un vuelco absoluto al respecto.

Para el siguiente artículo me basaré en tres autores que han tratado a lo largo de diferentes publicaciones la llegada del pueblo alano a la península ibérica, así como un breve rastreo de sus orígenes históricos. Por un lado Daniél Gómez Aragonés y su libro Barbaros en Hispania de editorial La Esfera de los libros. Por otro Javier Pampliega y su obra maestra, ya descatalogada, Los Germanos en España de Eunsa. Y por último, la estudiosa y especialista en la época de las invasiones germánicas a occidente Rosa Sanz Serrano en su libro Migraciones bárbaras y la creación de los primeros reinos de occidente, de editorial síntesis.

Es precisamente Javier Pampliega quien nos describe el origen de los alanos al decirnos (..) formaban un pueblo poco coherente en su estructura étnica antes de la invasión húnica, extendiéndose entre el Caucaso y el Mar de Aral. Las menciones de las fuentes en el siglo III, los sitúan en las cercanías del Danubio, especialmente en la zona de Dacia. Desde allí situaron lugares estratégicos en el Mar de Azov atacando durante el siglo III las villas griegas de la región del Bosforo. (..) En el último tercio del siglo IV a causa de los ataques hunos, los alanos se dividieron en dos grupos. Los primeros denominados como masagetas, se establecieron en la zona merdional de su territorio que corresponde a la región del norte caucásica y Kuban, siendo víctimas de la oleada húnica; mientras que los segundos, mucho más numerosos y llamados tanaítas, atravesaron en sus correrías migratorias el territorio europeo (..).

Javier Pampliega (Los germanos en España – CAP VI – la soberanía doméstica y la realeza militar alana PAG 363)

Pampliega en su impresionante estudio escrito en el libro Los germanos en España. Asegura que el grupo alano que irrumpió en Hispania en el 409 procedía de los múltiples pueblos que se asentaron en tierras centro europeas tras el empuje huno del 370 al 375. Muchos de estos grupúsculos alanos se relacionaron con los vándalos asentados en las llanuras panómicas de Tisza. Sirviendo incluso como mercenarios de los ejércitos de roma, y de los propios godos o hunos.. 

El alano fue el único pueblo no germánico de los que invadió la península ibérica a comienzos del siglo V. Sus orígenes étnicos se remontan varios siglos antes de su llegada a Europa en las estepas Euro-asiaticas, formando parte de una gran nación sin serlo como tal, a la que los clásicos conocieron con el nombre de Escitia. Allí, en una zona oscura y desconocida para el mundo occidental situada entre las regiones limítrofes con Asia, más allá del Dnieper y bañados por parte del mar negro y Caspio, vivían un compendió de tribus de cultura similar denominados escitas. Poblaciones de habla y orígenes indoeuropeos, que habían asimilado cultura de poblaciones asiáticas en su aspecto tradicional, vestimenta y religiosidad. 

Belcas (compuestos por Calipidas, asiaces, esedones, agatirsos, satarcas, asiacos, gelones, melanchenos, neuros, y tauros), caspios, amazonas, albanos, moscos, hircanos, amardos, pesticos,  y derbices. En su parte mas limítrofe, y entre el Danubio y el Ponto. Alanos, Roxolanos y Yazigos. Muy presentes en los textos gracias a sus conflictos con Roma. Más alejados se encontraban los basterni (actual Eslovaquia), los sardi. Completaban las tierras de “Sarmatia”.

Es Amiano Marcelino (XXIII, 6, 60) quien emparenta a todos estos pueblos con los alanos del Danubio, quien describe su barbarismo y salvajismo en comparación con el mundo civilizado occidental marcado por Roma. 

Los alanos son descritos en los compendios de nombres de tríbus escitas, como los más occientales de entre esas naciones. Probablemente situados a camino entre Europa y Asia, al este del Don y del Bosforo. Donde habían interrelacionado con las colonias  griegas durante mucho tiempo.

Según el propio Amiano Marcelino ( XXXI, 2, 10-25,3, 1) se tratarían en realidad de una fusión de muchas naciones tribales bajo el nombre de alanos, compuestas a su vez por tribus como las ya mencionadas de roxalanos, masagetas y yazigos.

El escritor romano dice que los escitas son polígamos, así al menos lo recoge Rosa Sanz  (las migraciones bárbaras a occidente, pueblos y culturas 2.2 migraciones de pueblos no germánicos / escitas y sármatas / PAG 72). Tienen varias mujeres, incluso los aristócratas harenes de mujeres. Práctica que no debe de parecernos ajena a los pueblos de las estepas, pues los propios hunos procedentes de Eurasia, asombraron al mundo occidental por su barbarie. 

De ellos se sabe que practicaban la poligamia. El propio Attila tuvo 300 mujeres en su harén (eso dicen). Una de ellas una ostrogoda, ildiko. Por tanto y dado que los escitas aun cuando indoeuropeos en su mayoría habían absorbido parte de las tradiciones de los pueblos asiáticos, es muy posible que en el siglo III después de Cristo los alanos mantuvieran aun de forma genérica esta práctica. Si bien presuponemos según fueron avanzando los siglos las costumbres se fueron moderando con respecto a su etapa más primitiva. Perdiéndose progresivamente según estos nómadas fueron abandonando su tierra natal para unirse a las invasiones o guerras de ostrogodos y hunos contra las provincias occidentales del imperio. 

No tenían templos dedicados a los dioses, y hacían de cualquier lugar natural; bosque, monte, río o lago un centro donde invocar a los espíritus o dioses. El propio Amiano Marcelino nos describe como por medio de una espada clavada en el suelo a la que alimentan con cuencos de sangre, contactan e invocan a su dios de la guerra. Una representación de Marte cuyo nombre nativo se ha perdido. Y cuya iconografía, o símbolo para interrelacionar entre el mundo de lo divino y los hombres era, como no, una espada. 

La descripción que se da de los sármatas y escitas en época tardía, es ya semejante y como si se tratara de un solo pueblo. De ellos dicen los romanos multitud de características recogidas por Rosa Sanz (las migraciones bárbaras y la creación de los reinos de occidente). Muchas de ellas seguramente exageradas con el único pretesto de mostrar más bárbaros a los bárbaros. 



Practicaban la antropofagía con sus propios familiares, utilizando sus cráneos como copas para beber, se marcaban el cuerpo con cortes rituales (practica también empleada por los hunos). Sacrificaban hombres a los dioses de su pueblo, cuya carne y sangre servía de alimento. Despreciaban la agricultura y se dedicaban a buscar pastos en zonas verdes para sus ganados, sintiendo predilección por la guerra más que por la paz. Recubrían sus cabezas con las cabelleras arrancadas a sus enemigos en batalla, las cuales decoraban sus caballos, sus lanzas, o estandartes, y sellaban los pactos de honor entre guerreros o clanes produciéndose profundos cortes con cuchillos o espadas esperando que la sangre manara de ellas, momento en el cual los dos hombres bebían la sangre el uno del otro como muestra de fidelidad a la palabra dada. 

Nuevamente nos encontramos con el mismo dilema al tratar el tema de la poligamia. ¿Son aplicables estas tradiciones generalizadas a los pueblos escito – sármatas a los alanos?. Personalmente creo que sí, si no con exactitud literal, si muy aproximado en su esencia, si bien posiblemente describe conductas exageradas más típicas de los años oscuros de esa nación, y no del siglo IV y V.

Una de las tribus sármatas (grupo al que pertenecían los alanos), los neuros, creían en la licantropía, pensando que el hombre podía transformarse en lobo a voluntad  sin ningún tipo problema por medio de rituales (Rosa Sanz –las migraciones bárbaras y la creación de los primeros reinos de occidente, pag 73). A su deidad guerrera, la cual presuponemos se representaba igualmente por medio de una espada clavada en el suelo, le sacrificaban los prisioneros obtenidos en las guerras o saqueos, al igual que sus armas consagradas como tributo y gratitud por la victoria obtenida.

Es precisamente la guerra un componente primordial y esencial en la tradición del pueblo alano. Daniel Gómez Aragones en su libro Bárbaros en Hispania, dedica un apartado para profundizar en las raíces guerreras del pueblo alano, donde rescata diferentes citas de autores clásicos como en ya mencionado Amiano Marcelino, Jordanes o Isidoro de Sevilla

(..) El goce que los caracteres pacíficos y tranquilos encuentran en el reposo, lo hacen ellos consistir en los peligros y la guerra. Para los alanos el honor supremo es perder su vida en el campo de batalla. Morir de vejez o de accidente es un oprobio para el que no se tienen bastantes ultrajes, y matar a un hombre es heroísmo nunca bien celebrado. El trofeo más glorioso es la cabellera del enemigo, sirviendo de adorno al caballo del vencedor (..)

Amiano Marcelino



Como vemos la cultura del alano era básicamente guerrera basada en la glorificación de los héroes que combatían y caían en la guerra. Esto unido a su paganismo mantenido hasta el siglo V, sustentado en la creencia de una deidad guerrera similar a Marte, concepto que chocaba frontalmente con el arrianismo y el cristianismo que se imponía en la época. Hacían de los alanos ancestrales del siglo I al III los bárbaros perfectos a ojos de los civilizados romanos de la tardo antigüedad. Añadía más “morbo” el hecho de que procedieran de tierras lejanas desconocidas para la mayoría de los hombres de aquellos siglos, y por supuesto su semejanza en tradiciones y costumbres con los temidos hunos. Combatían a caballo como diablos con lazas y arcos. Desde niños eran acostumbrados a la monta, y según apunta Daniel Aragonés (Barbaros en Hispania – CAP 4 – un pueblo guerrero) de adultos lo hacían con todas las armas y armaduras cuando era menester para el combate.

La importancia del caballo para este pueblo era tal, que no sería de extrañar una deidad o espíritu relacionado con el animal o el pastoreo. Si bien no nos han llegado referencias de ello. Es precisamente la monta y el combate a caballo otra de las tradiciones asimiladas por estos indoeuropeos de los pueblos asiáticos. Y casualidades de la vida, fueron precisamente los escitas quienes influenciaron en el mundo visigodo, haciendo de éste uno de los pocos pueblos germánicos en la tardo antigüedad en incorporar el caballo como animal de combate.

Como ya hemos comentado, los alanos del siglo V llegan siendo paganos a Hispania unidos a los vándalos de mayoría arriana, al menos oficialmente (Daniel Aragones – Barbaros en Hispania PAG 69). Si bien tras muchos años de contacto con Roma, habían perdido su independencia nativa cultural abrazando parte de la romanización. Los alanos del siglo V no eran ya los salvajes barbaros descritos por los clásicos en sus compendios sobre la Escitia del siglo I o II. Eran paganos, si. Los mas Bárbaros de entre los barbaros, si. Pero habían recorrido la mitad de Europa unidos a los vándalos, habían incorporado elementos hunos a sus grupos étnicos, y habían sido mercenarios de los romanos tardo antiguos asumiendo parte de la panoplia militar romana de aquellos años. Como bien apunta Rosa Sanz Serrano: (..) No obstante aquellos que estuvieron en relación con Roma en el limes del Danubio, cambiaron bastante estas crueles costumbres (..) (Migraciones barbaras primeros reinos de occidente. 2.2.1 Escitas y Sarmatas).

A su llegada a España estos pueblos alanos eran difícilmente diferenciables de sus aliados vándalos. Tanto por su apariencia física como por su composición militar y social. Javier Pampliega lo detalla bastante bien al decir (..) todo este proceso se produjo en realidad, a causa de la intensa vandalización o germanización de la Heerkoningtum alana de Addax, y el estrecho contacto existente durante el periplo migratorio con los grupos germánico. ósticos de Godiselico y Gunderico. Sin duda se puede afirmar que el pueblo alano de Addax en el 418 se asemejaba más en su estructura sociopolítica a los vándalos que a sus  antiguos predecesores del Mar de Azov o del Ponto Euxio (..)

Javier Pampliega (Los germanos en España – CAP VILa soberanía doméstica y la realeza militar alana en Hispania. Un análisis histórico desde el 406 hasta su definitiva etnogenesis con los vándalos Hasdingos de Gunderico en Hispania del 418 – PAG 360



Lo poco que les diferenciaba era su religión y su superstición, sumada a la predilección por el combate a caballo. Pues como ya hemos visto y según apunta Pampliega en su estudio, en  el año 418 los alanos eran prácticamente vándalos en su aspecto militar, socio político y probablemente cultural.
El paganismo de los alanos a su llegada a España es difuso, y muy presumiblemente ocurriera igual que ocurrió con sus tradiciones ancestrales desde finales del siglo IV, cuando comienzan a tener contactos con elementos vándalos aliados en centro Europa, hasta principios del siglo V, momento en el que entran a España. Los alanos estarían sufriendo ya un lento proceso de “des paganización natural”, o mejor dicho, de moderación de sus creencias. El cual comenzó muchos años atrás con la “civilización” de sus costumbres salvajes descritas por los romanos y griegos del siglo II y III.

En el siglo XXI lo poco que nos queda en la península ibérica de este belicoso pueblo, es una espada lujosa cuyo origen no está muy claro a día de hoy. Se trata de la espada de Beja (Portugal). Según recoge Daniel Gómez Aragones (..) a finales del siglo XIX se encontró en la península Iberica, en concreto en el sur de Portugal, una espada a la que se otorgó una adscripción vándala, aunque según los últimos estudios habría que modificar tal interpretación y situarla en un contexto alano. Nos referimos a la espectacular spatha de Beja de la que los arqueólogos Lopez de Quiroaga y Catalán Ramos señalan que se trata de una espada de grandes dimensiones, gran calidad y que presenta una decoración muy cuidada (..) 

Barbaros en Hispania CAP 4. Alanos, un pueblo guerrero. PAG 69 – 70

Ambos autores remarcan la importancia del culto a la espada para el mundo alano, especialmente en el mundo funerario. Como parte de las armas del guerrero en la vida del mas allá tras una vida de gloria en combate y la muerte en batalla. 

A modo de resumen y para finalizar el artículo, podríamos considerar que los alanos tuvieron costumbres y creencias muy similares a las de su tronco étnico Escita, así como a los hunos y otras poblaciones nómadas de las estepas euro-asiaticas durante los siglos I al III. Estas tradiciones se mantuvieron vivas en su periodo de migraciones a centro Europa durante el siglo IV. Moderándose con el tiempo al contactar con otras poblaciones dando origen a una asimilación cultural parcial, y nunca total con vándalos y romanos. Su cultura perduró a comienzos del siglo V, pues mantuvieron costumbres nómadas en Hispania, llegando a tener predilección por campamentos móviles asentados en las estepas y praderas de la Cartaginensis central, en lugar de tomar posesión de las villas o palacetes romanos. Si bien sus creencias paganas mas bárbaras desaparecieron o fueron moderándose. Aun cuando es posible que en el pasado ofrecieran sacrificios humanos al dios de la guerra, bebieran en cráneos de enemigos, y cortaran cabelleras enemigas, es muy poco probable que aun realizaran tales rituales de forma genérica desde el 409 al 418. En caso de realizarse, no dejarían de ser acciones puntuales de elementos muy radicalizados o anclados en sus costumbres más bárbaras, nunca una tónica general.

No obstante si me inclino por ver bastante acertada la creencia de rituales a modo de superstición a sus dioses, ya que todo apunta a que mantuvieron su carácter espiritual y religioso, si bien moderado. Por lo que no sería nada descartable que mantuvieran algún tipo de ceremonia o creencia vinculada a las espadas como apunta Amiano Marcelino. Rituales que si bien puede no tuvieran una fuerza tan especial como en el pasado, si que fueran elementos de superstición propios heredados como parte cultural de las creencias de ellos como pueblo.

Alvar Ordoño 2018 - Recreador e investigador histórico de los grupos; BAIRA, REGNUM CASTELLAE, e HISPANIA GERMANORUM - Fundador de la asociación HISPANIA DE LOS VIKINGOS, y presidente de ASOCIACION CULTURAL  LORDEMANOS ESPAÑA.

viernes, 15 de junio de 2018

Túnica bárbara del siglo VI

Ejemplo de túnica bárbara utilizada durante el siglo VI. Una túnica usada por los vándalos como puede apreciarse en el mosaico romano de Túnez, donde un soldado vándalo combate contra un oso.

Es posible que el estilo de túnica se utilizará ya a finales del siglo V


miércoles, 13 de junio de 2018

El mar Wandalorum

Un grupo de vándalos parecen esperar el momento para embarcarse en los barcos de Genserico para saquear el granero de Roma, el norte de África atravesando el estrecho de Gilbraltar. 

Los vándalos saquearon los cuarteles y fabricas de armas de Roma en las Galias antes de entrar en Hispania, por lo que no es muy difícil pensar y plantear, que si bien con una dosis de barbarización en su estética, gran parte de sus armas y armaduras serían las propias de todo el mundo tardo antiguo de aquellos años.


lunes, 28 de mayo de 2018

Fíbula visigoda del siglo VI


La expansión bajo Requila y Requiario (438-456)

Tras el abandono de Hispania por los vándalos, los suevos intentaron extender su influencia fuera de la Gallaecia, sobre las otras provincias de Hispania, más ricas y urbanas. Sin embargo sus acciones se limitaron al saqueo y al pillaje y no lograron consolidar el dominio de ningún territorio fuera de la Gallaecia, e incluso dentro de ella muchas zonas escapaban a su control que se circunscribía a la mitad suroccidental de la provincia. Esto era debido fundamentalmente a su escaso número en relación con la población total. Se estima que los suevos no sobrepasarían las veinticinco mil personas, mientras que la población galaica hispanorromana rondaría las setecientas mil almas.

"Para estos años Hidacio nos señala minuciosamente las continuas escaramuzas entre los suevos y la población provincial, en una relación interminable de saqueos y acuerdos de paz que se rompían con facilidad". El propio obispo Hidacio negoció en 433 con el rey suevo Hermerico un acuerdo para alcanzar la paz, pero ésta no se lograría plenamente hasta cinco años después con el acuerdo suscrito por el rey con la aristocracia galaica.


En el año 455 bajo reinado de Requiario, hijo de Requila, los suevos llegaron a dominar gran parte de la mitad occidental de Hispania

Con el rey Requila el reino suevo alcanzó su mayor expansión. En 438 encabezó una campaña contra la Bética donde derrotó a orillas del río Genil a un ejército organizado por la aristocracia local y comandado por un tal Andevoto. En los dos años siguientes ocupó Augusta Emerita (Mérida), capital de la Lusitania, y Mértola (Myrtilis) y en el 441 logró entrar en Sevilla, la capital de la Bética. 

"Esta última conquista debió permitirle extender su influencia incluso por la Cartaginense. En esos momentos, principios de la década de los cuarenta, tan solo la Tarraconense se mantenía bajo el estrecho control imperial, muy posiblemente con la ayuda de tropas de foederati visigodos".​

En el 446 un ejército de «federados» visigodos al mando de un magister utriusque militae llamado Vito fue derrotado por los suevos cuando intentaba recuperar la Bética para el Imperio. Dos años después moría Requila al que le sucedió su hijo Requiario. 

Este intentó en primer lugar fortalecer el reino suevo para lo que intentó un acercamiento al reino visigodo de Tolosa de Teodorico I casándose con una princesa visigoda. A su vuelta de la corte visigoda apoyó una nueva revuelta bagauda que había estallado en la Tarraconense, sumándose al saqueo y al pillaje. La revuelta bagauda fue finalmente reprimida por el un ejército visigodo al mando de Federico, hermano del rey Teodorico II. 

En cuanto a los suevos firmaron en 453 un acuerdo con un representante del Imperio, el comes Hispaniarum Mansueto, para poner fin a sus incursiones en la Tarraconense.



Muy posiblemente el principal problema por el cual Hispania no llegó a ser sueva antes que goda, fue el escaso numero poblacional de los suevos, lo cual les impidió controlar grandes extensiones de terreno. Unido a los conflictos con la población local, a la cual no pudieron dominar precisamente por su escaso numero

domingo, 20 de mayo de 2018

III jornadas hispano visigodas de Egabro 2018

Una buena, y única oportunidad para conocer como fueron los pueblos visigodos y tardo romanos que poblaron buena parte de la península hispánica durante la tardo antiguedad. 

Son pocos los eventos relacionados con el mundo de los pueblos germanos y su impacto en el mundo romano de la península. Esperemos que con el tiempo y el apoyo de muchas mas instituciones, esta época fascinante resucite una identidad olvidada en el presente, recuperando con ella parte de nuestras raíces anteriores a la edad media

viernes, 6 de abril de 2018