domingo, 27 de junio de 2010

Las huella germanica en Navarra y el Pais Vasco

Normalmente se suele asociar el país Vasco y Navarra, a un solo grupo étnico, el cual aun sin quitarle la importancia histórica que tiene étnicamente en dichas tierras. Como todo pueblo del siglo XXI, no es único, ni puro, ni homogéneo a sus ancestros. Así pues, aun cuando los vascos son la etnia predominante, y en cierto sentido la que mas influyo histórica y culturalmente en esas tierras, no fue la única que se estableció y dejo su impronta histórica.
Hemos visto ya el caso de Froya, el noble visigodo que escapo al país Vasco, desde donde organizo una resistencia contra la corte de Toledo. Y es que desde que la península fue parte consolidada del reino visigodo Toledano, el país Vasco, fue igualmente una zona poco germanizada, semi salvaje, donde encontraron refugio grupos de rebeldes a la corte y disidentes religiosos. Sabemos y hemos comprobado, como una de las principales causas de las guerras civiles entre visigodos en la Hispania germánica, fueron las disputas religiosas entre arrianos y católicos. Guerras estas, que se extendieron al resto de Europa, enemistando a diferentes pueblos germanos como Francos (católicos) y burgundios (católicos) contra visigodos (arrianos ).
Las enemistades y persecuciones religiosas de los visigodos, llevaron a algunos nobles a la huida para salvar la vida. Es natural pensar que la zona mas próxima, y que escapaba al control del reino toledano, era precisamente las vascongadas. De esta forma los grupos insurgentes o rebeldes a la política goda, se establecieron en las tierras vascas, pactando en algunos casos con los propios nativos, o estableciéndose temporalmente hasta pasar a las tierras francas.
Igualmente los conflictos que enfrentaron a los francos merovingios contra los visigodos. Se resolvieron en algunos casos en las tierras de nadie de los vascones. Utilizando los nobles, reyes, y guerreros francos las tierras de Euskadi como base de operaciones desde donde organizar sus ataques contra los godos del interior. Pactando normalmente con los nativos vascones tratados de no agresión. Incluso uniéndoles a sus tropas con la promesa de saqueos y riquezas.
Así pues los estudios de A. Azcarate Garai sobre las necrópolis de Alpaieta (Nanclares de Gamboa – Álava) y Buzaga (Elorz – Navarra). Atribuidas en un primer tiempo a los visigodos. Fueron después consideradas como franco merovingias del siglo V. Y atribuidas casi con total seguridad a la ayuda que desde el reino franco se ofreció a los vascones. Dicho sea esto de paso, utilizando a las tribus nativas para los propios intereses político religiosos del reino de mas allá de los Pirineos.
No podemos deducir ni demostrar hoy en día, hasta que punto las poblaciones germánicas se mezclaron étnicamente con las poblaciones nativas vascas. Ni cual fue la densidad de población que paso o se estableció durante un tiempo indeterminado en esos territorios. Pero si podemos demostrar que históricamente país Vasco y Navarra fueron tierras de herencia germánica durante un periodo de tiempo. Y deducir al encontrar necrópolis de estos pueblos, que aun cuando no dejaron una huella seria de asentamientos humanos, si que se establecieron y enterraron a sus muertos en las tierras vascas.
Podríamos decir que la Navarra no pirenaica, fue de las dos tierras la mas germanizada. Ya que no solo fue parte de la historia comentada mas arriba, si no que a posteriori vio una nueva “repoblación” de gentes godas en sus campos.
Muchos años después, con una España desmantelada por la invasión de los árabes. Y donde grupúsculos de nobles establecieron los cimientos de los diferentes reinos hispánicos. El Pias Vasco y Navarra, fueron una vez mas consolidadas como reinos de herencia germánica. Ya que los señores del señorío de Vizcaya y reyes de Navarra, no fueron mas que los descendientes de los viejos nobles del reino godo de Toledo. Que desde Asturias, y después León, crearon y dieron forma a todos los nacientes reinos hispánicos de la edad media. Es por esta razón fácilmente demostrable, que la mayoría de nobles y reyes de la historia de Navarra y país vasco (antiguo señorío de Vizcaya), eran familiares directos de diferentes reyes hispanos, cuyos linajes se extenderían hasta los tiempos de la reconquista en la cornisa Cantábrica. Y en algunos casos mas cercanos en el tiempo, a reyes y nobles descendientes de los francos de Aquitania.
Teolfo Rodriguez

jueves, 24 de junio de 2010

El Reino Hispanogodo: El nacimiento de España

Los godos que invadieron España procedían de Prusia oriental. Los visigodos eran una nación fronteriza con las provincias periféricas del Imperio, del que recibía tributo, hasta que Valia, residente en la Bética, firmó con el emperador Honorio en el año 416 un tratado de federación por el que se comprometía como aliado del Imperio a liberar Hispania (ni: ñ) de los pueblos “germánicos”. A cambio Roma no tuvo más remedio que concederles un reino en la Narbonense (462), con capital en Toulouse. Es el primer reino independiente creado dentro del Imperio Romano.
Con el rey Teodorico, en el 453, casi toda la Península, pasó a formar parte de este reino. El 23 de agosto del 476 el caudillo Odoacro depone al emperador Rómulo Augústulo (el Imperio sobrevivió hasta el año 1806 como SIRG), se proclama rey de Italia y el Senado manda las insignias imperiales al emperador Zenón de Constantinopla con una delegación que le comunicaba que ya no había necesidad de emperador en Occidente. Los visigodos gobernaban un reino que se extendía por un tercio de las Galias e Hispania (ni: ñ).
Los francos y burgundios derrotan a Eurico en la batalla de Vouillé en el año 507, por lo que la capital se traslada a Narbona. Con Eurico, hermano de Teodorico, el Reino Visigodo incluía toda España, excepto Galicia, y las Galias hasta los ríos Ródano y Garona, alcanzando su máxima extensión.
Ataúlfo, casado con Gala Placidia, hija del emperador hispano Teodosio y hermana de Honorio, estableció la capital en Barcino (Barcelona), donde fue asesinado por Dubio en 414. Nuevas luchas obligan a Amalarico (estirpe balto-amala)a trasladar definitivamente la capital del reino a Barcelona en el 526, y después a Sevilla: el Reino visigodo de España incluía la Narbonense. En el 531 se traslada la capital a Mérida. En el 554 la lucha contra suevos y béticos obliga Atanagildo a desplazar el centro de gravedad del reino a Toledo que sería la definitiva.
Javier Albert Gutiérrez

Las invasiones “bárbaras” del siglo III al V.

Los godos eran un antigua nación Báltico, originaria de la desembocadura del río Vístula, en el golfo Godano, hoy llamado de Danzig, entre las ciudades actuales de Gdansk y Kaliningrado, en una pequeña península (llamada isla Scançia o Scandza por Alfonso X el Sabio y Jordanes porque el Vístula la convierte en isla) que corre paralela a la costa en forma de arco. De lo que hoy es la Prusia oriental se extendieron por la actual Gothiscandza, en Polonia, hacia Lituania y Letonia y hacia el 1600 a.C ocupaban desde los lagos Ladoga y Onega al norte hasta los montes Cárpatos al sur, y desde los montes Urales al Este hasta el río Oder al oeste. Lo que hoy en un mapa contemporáneo sería Prusia, el sur de Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Bielorrusia, norte de Rusia europea, norte de Ucrania y una franja de la Alemania del Este. Esta fue su base territorial, llamada en sentido amplio Escitia desde los más remotos tiempos.
Los últimos hallazgos arqueológicos localizan en esta zona a los godos-gutones (el apellido Guti-erre-z, que significa hijo de godo, lo llevan más del 18% de los españoles) como cultura de Wielbark. El Estado godo se remonta hasta el año 1470 a. C. según S. Daukantas, el primero de los Amalos fue Augis y reinó en Lituania después de la muerte de Gapto, hijo de Vueric, hacia el año 1470 a. C. La estirpe de los Baltos y Amalos era la de los reyes godos. De aquí emigraron siguiendo el río Vístula. Llegaron a constituir un Estado que controlaba desde el mar Báltico al mar Negro, donde llegaban navegando por el río Dnieper. Los godos fueron un Estado bimilenario que se enfrentó con éxito a los Imperios Egipcio, Persa, Griego, Parto, Macedónico y los sobrevivió, poniendo fin al Imperio Romano de Occidente.
Las primeras publicaciones sobre la extensión de la cultura goda o báltica se iniciaron en el año 1963 con el libro The Balts de la profesora de arqueología europea de la Universidad de California en Los Ángeles, Marija Gimbutas. El conjunto de sus estudios fueron ampliados posteriormente y esta aceptado universalmente aceptado en los medios académicos, aunque aún no ha trascendido al público en general.
Desde el siglo III hasta el VI d.C. esta nación goda constituyó una importante potencia, coincidiendo con el periodo de crisis y desintegración del Imperio romano. El rey Fritigerno derrotó al emperador Valente en Adrianópolis, aniquilando las legiones romanas. Alarico firmó un tratado de federación con el emperador hispano Teodosio, que le nombro general del Imperio. Su hijo Honorio se negó a pagar las 4000 libras de oro que había pactado entregar como tributo a los visigodos su general Estilicón, por lo que el rey Alarico entró a saco Roma el 24 de agosto de 410 para cobrárselas. Este es prácticamente el fin de Roma como poder central del Imperio. En 451 el rey visigodo Teuderedo, que murió en la batalla, derrotó a Atila en los Campos Cataláunicos, y si los visigodos, y romanos no terminaron con los hunos definitivamente fue por interés particular del general romano Aecio.

Procopio en el siglo VI describe a los pueblos godos:

“Todos tienen cuerpos blancos, pelo rubio, son altos y atractivos al ojo, usan las mismas leyes, profesan el arrianismo y hablan la lengua goda”.

El Strategikon de la misma época hace una descripción similar de los suevos.
La lucha entre godos y romanos es una lucha entre dos Estados que terminaron ganando los godos, nación de una antigüedad trimilenaria cuando llegó a Spanna (nn: ñ). Las primeras invasiones que sufrió el Imperio romano tuvieron lugar entre los años 258 y 260 d. C. Esto fue posible porque las guerras civiles habían provocado el desguarnecimiento de las fronteras. Los “bárbaros” llegaron hasta las costas del Mediterráneo y Gibraltar, y, requisando barcos, pasaron al N de África.
El siglo IV fue de tranquilidad. En el campo aparecieron nuevas villas, que se dedicaban a la explotación agrícola, y sus yacimientos nos muestran el gran lujo con que vivían sus propietarios (algunas tenían agua corriente con cañerías de plomo). En el año 406 la crisis política rebrota con gran fuerza en el Imperio, la invasión goda (bálticos) de Italia obligó a retirar las legiones del Rin y en la Nochevieja de ese mismo año, aprovechando que las aguas del río estaban heladas, los pueblos germanos de los suevos, vándalos, burgundios, alanos y (sármatas asiáticos) traspasan las fronteras e invaden el Imperio.
En el año 409 la Galia estaba esquilmada, debido a las guerras civiles, mientras que la cosecha en España se presentaba ubérrima. Los jefes hispanos que defendían los pasos de los Pirineos fueron eliminados (Dídimo y Veriniano ajusticiados en Arles, mientras que Teodosiolo y Lagodio pudieron huir). Los comites (condes) del usurpador Máximo, que los sustituyeron, abandonaron los pasos para acudir en ayuda de Italia. Los vándalos por necesidades de subsistencia pasaron a la Península.

Los vándalos silingos guiados por su rey Fredibaldo marcharon a la Bética, donde fueron derrotados por Walia.

Los vándalos asdingos se situaron en un principio en el N de Gallaecia, en el 419 pasaron a la Bética (V- Andalucía = tierra de vándalos) hasta que en el año 429 el Imperio mandó contra ellos a los visigodos, que expulsaron a unos 80.000 hacia África, donde conquistaron Cartago en el 439 y fundaron un reino que duraría un siglo, hasta que fueron eliminados por el Imperio bizantino (Belisario, general de Justiniano).

Los alanos (sármatas asiáticos), que se habían asentado en la Lusitania y parte de la Cartaginense comandados por su rey Adax, fueron derrotados y desarmados y se diluyeron en el Imperio como pueblo.

Los suevos fundaron un reino en Gallaecia que perduró hasta el año 585, en que el rey Andeca fue vencido y desarmado en Braga y Oporto por Leovigildo.
Javier Albert Gutiérrez

miércoles, 23 de junio de 2010

La Hispania de los germanos. Segunda invasión

Normalmente la historia es escrita y contada de forma simple y sutil para el fácil entendimiento. Ocultando pues multitud de datos pequeños, poco importantes, que poco o nada cambiarían grosso modo la concepción de la misma. Uno de esos casos es el de las invasiones germánicas de la península. Se suele decir que las primeras invasiones llegan de manos de suevos, vándalos y alanos. Y que los godos irrumpen en Hispania para luchar contra estos, creando un reino fuerte en Toledo. Si bien no deja de ser cierto y los acontecimientos fueron así. Hay multitud de pequeñas historias y datos en el trascursos de esos años, que solo son conocidos por los estudiosos que deciden profundizar en el tema. Y que demuestran como en nuestra península; sobre todo la meseta interior, zona del Duero y valle del Ebro. Sufrió invasiones de pueblos germánicos desde mucho antes que suevos vándalos y godos se asentaran en España.
Como es normal, las invasiones mas destacables por su impronta histórica y demográfica fueron las anteriormente comentadas y archi conocidas por el gran publico. Pero no menos cierto es que desde épocas anteriores, pueblos bárbaros irrumpen en la Hispania romanizada, asentándose en algunos casos junto a la población local, en pueblos y zonas semi despobladas.
así P. Perin se hace eco de un dato ofrecido por Amiano Marcelino (21-4-6-7). Y que cuenta como, en el siglo IV el embajador Juliano, envió al vencido rey de los alamanis Valdomario con sus gentes a Hispania desterrado, al considerarlas el extremo del mundo.
Valdomario vivió en alguna zona de esa Hispania provincia de Roma. Quizás de forma nómada recorriendo las diferentes tierras que comprendían: Cataluña, Navarra, Castilla, y los campos godos. Asentándose y trabajando con sus gentes los bosques y tierras de esta Hispania primitiva.
No es un dato que deba sorprendernos, ya que era practica común para los romanos, el desterrar o utilizar soldados de pueblos lejanos en la defensa de las fronteras o provincias. Buscando de esta forma el desnaturalizar a los legionarios extranjeros evitando su deserción o rebeldía al verse estos próximos a sus tierras de origen. Así pues, hay datos de legionarios celtiberos; astures y cantabros en las guerras de Germania. Hay datos de Vetones en Britania y así un gran etc.
La escritora Rosa Sanz Serrano, recoge en su libro Historia de los godos – las poblaciones godas y su registro funerario -. Cómo en muchas necrópolis existentes en la Hispania pre-visigoda, ya había tumbas de poblaciones germánicas. Las cuales habrían llegado bien por invasiones menores en una época muy tumultuosa de la historia del mundo occidental. O bien como soldados de las legiones extranjeras bárbaras para la defensa de los diferentes intereses de los generales del impero. Pero quizás mas curioso sea el dato de los destierros. Política esta mediante la cual los capitanes romanos mandaban bajo pena de muerte a diferentes caudillos insurrectos de la Germania a Hispania. Exactamente igual que hicieron con celtiberos años atrás. Con la intención de evitar su rebelión tribal al estar lejos de su tierra natal.
Es comprensible que los datos demográficos de todos estos desterrados o legionarios bárbaros en Iberia, pasaban a engrosar el total de la población hispano romana del territorio. Precisamente y muy posiblemente por su minoría étnica comparándola con la latina. Pero no puede ser pasado por alto el dato histórico de todas esas poblaciones germánicas que vivían ya en tiempos anteriores a los grandes grupos invasores del siglo V (godos, vándalos y suevos).
Si nos fiamos por la lógica y el sentir de esa época, las poblaciones llegadas no se asentaron en grandes ciudades, si no en los campos. Buscando lugares de clima fácil para el trabajo de la tierra. Así pues las zonas de mayores asentamientos correspondían a la meseta central y norte, al igual que a las zona sur de Navarra y Aragón, extendiéndose a determinadas zonas poco pobladas de la antigua Cataluña hispano romana, al ser esta zona de paso obligada.
Teolfo Rodríguez

domingo, 20 de junio de 2010

La Hispania de los germanos. Primera invasión

La primera vez que se tiene constancia en el mundo antiguo hispánico, de la invasión de bárbaros procedentes del norte. Fue en los años 102 al 104 antes de cristo. Al parecer un contingente no determinado de cimbrios y teutones procedentes de la Germania. Irrumpieron en las Galias. Continuaron descendiendo en busca de tierras y riquezas hacia el sur, atravesando los pirineos y saqueando las tierras Catalanas. Continuando en su depredación por los valles del Ebro hasta llegar a la actual provincia de Soria. Donde según nos cuenta G. López Monteagudo en las anotaciones del libro Los Celtas de Venceslas Kruta. Fueron derrotados por los celtiberos arévacos. Poniendo así fin a la aventura germánica de estos pioneros en nuestra tierra.
Los datos conseguidos y obtenidos acerca de este suceso, son sumamente mínimos y en muchos caos de poco rigor histórico. Aun así, parece que los cimbrios y teutones, estuvieron saqueando las tierras de Cataluña, Aragón y Castilla, al menos durante dos años. Antes de que fueran derrotados por los celtiberos, como bien cuenta la crónica romana. Suceso tras el cual regresan a las Galias donde serian derrotados finalmente por las legiones romanas.
No existen datos al respecto, pero Lopez Monteagudo apunta la posibilidad. De que pequeños grupúsculos de estas dos tribus, las cuales parece que eran muy numerosas, al menos tras ver el contingente movilizado por Roma para derrotarles. Y que oscilaria entre 80.000 legionarios y 40.000 auxiliares. Es decir; 120.000 soldados romanos. Se asentaran en tierra de Hispania, bien seducidos por el clima y campos. Bien seducidos por la posibilidad de mas saqueos, o bien por pactar con las tribus locales uniéndose a ellas en diferentes razzias tribales. Aun asi parece evidente que el mayor grupo de Cimbrios, marcharon a las Galias tras saquear durante dos años los valles del Ebro y las mesetas.

sábado, 19 de junio de 2010

El conde godo Gauterico

Gauterico, conde godo de la época de Alarico II. Fue uno de los capitanes visigodos encargados de liderar la organización y control de Hispania, mientras el grueso de sus compatriotas vivían en la zona francesa del regnum gothorum.
Gauterico conquisto Pamplona y Zaragoza, uniéndolas a la soberanía de los pueblos germánico hispánicos.

Recimero, medio godo medio suevo. Nieto de Walia

Ricimero fue un bárbaro cristiano arriano, hijo de un príncipe de los suevos y de una hija de Walia, rey de los visigodos. Pasó su juventud en la corte del emperador romano de Occidente Valentiniano III, donde se destacó luchando a las órdenes de Aecio, el Magister militum de Valentiniano para el Occidente del Imperio romano.
Las muertes de Valentiniano y Aecio en 454-455 dieron lugar a un vacío de poder en Occidente, por lo que, en un principio, Petronio Máximo intentó hacerse con el trono imperial, pero murió durante el saqueo de Roma por los vándalos del rey Genserico en mayo de 455. Avito fue nombrado entonces emperador por los visigodos. Tras su llegada a Roma, Avito nombró a Ricimero comandante del menguado Imperio de Occidente (que entonces se reducía a Italia y parte del sur de Galia). Éste consiguió reclutar un nuevo ejército y una flota a partir de las tribus germánicas mercenarias de las que pudo disponer.
Tras abandonar Roma, Genserico había dejado una poderosa flota bloqueando la costa italiana. En 456, Ricimero ordenó que su flota se hiciese al mar y derrotó a los vándalos en una batalla naval cerca de Córcega. También los derrotó por tierra cerca de Agrigento en Sicilia. Con el apoyo de la popularidad que había conseguido tras sus victorias, Ricimero logró el consentimiento del Senado romano para lanzar una expedición contra el emperador Avito, al que derrotó en una terrible batalla en Piacenza el 16 de octubre de 456. Avito fue hecho prisionero, nombrado obispo de Piacenza y poco después condenado a muerte. Ricimero logró entonces que León I el Tracio, emperador oriental en Constantinopla, le concediese el título de patricio.
Ricimero pasó el resto de su vida como gobernante de facto de lo que quedaba del Imperio de Occidente. Sin embargo, el modo en el que ejerció el poder hizo de él una de los personajes más controvertidos de su época. En tanto que germano, no podía tomar para sí el título de Augusto (emperador), mientras que el poder que ejercía sobre el Augusto de Roma le confirió un gran prestigio e influencia sobre otros pueblos germánicos establecidos en Galia, Hispania y el norte de África. En esta situación, se le presentaban dos posibilidades: disolver la corte imperial de Occidente y gobernar oficialmente como dux (gobernador) de un único emperador en Constantinopla, o elevar al trono de Occidente a sus propios emperadores ficticios y gobernar a través de ellos. Se decidió por esta segunda opción, y llegó incluso a grabar su propio nombre en las monedas junto con el del emperador.
En 457, Ricimero elevó a la dignidad imperial de Occidente a Julio Valerio Mayoriano, consiguiendo que León diese su aprobación. Pero Mayoriano demostró ser un gobernante capacitado que pronto resultó demasiado independiente y molesto. Mayoriano sería derrotado (seguramente a traición) por Genserico en Hispania, cerca de la actual ciudad de Valencia, cuando intentaba preparar una expedición contra éste en 461. Ricimero le obligó entonces a abdicar e indujo su asesinato, que se produjo el 7 de agosto de 461. El sucesor que Ricimero colocaría en el trono fue Libio Severo, que resultaría más dócil que Mayoriano, pero que se tuvo que enfrentar a la falta de aprobación por parte de León en Oriente y a la rivalidad de Egidio en la Galia. Tras la muerte de Libio Severo en 465, atribuida a un envenenamiento instigado por el propio Ricimero, este hacedor de emperadores gobernó en Occidente durante dieciocho meses sin nombrar emperador.
Después de una larga disputa, en la cual él y Genserico, con el que ahora colaboraba, intentaron forzar que León eligiese a su propio candidato, Ricimero aceptó a Procopio Antemio, el candidato propuesto por León. Asimismo, tomó la diplomática decisión de casarse con la hija de Antemio y durante un cierto periodo de tiempo convivió en paz con él.
Ricimero dirigió entonces una gran parte de las fuerzas romanas en una expedición preparada por León contra Genserico en 468. Su comportamiento en la misma resultó altamente sospechoso y se pensó que Ricimero buscaba secretamente el fracaso de la expedición, lo que sucedió finalmente.
Cuatro años después, Ricimero se trasladó a Mediolanum (Milán) dispuesto a declarar al guerra a Antemio. San Epifanio, obispo de Milán, medió para lograr una breve tregua, tras la cual Ricimero se presentó de nuevo ante Roma con un ejército de germanos. Proclamó emperador a Anicio Olibrio, el candidato que él y Genserico habían apoyado anteriormente. Tras un asedio de tres meses, tomó la ciudad el 1 de julio de 472. Antemio fue muerto y Roma saqueada por los soldados de Ricimero. Este último murió antes de los dos meses a causas de unas fiebres. Su título de Magister militum pasó a su sobrino Gundebaldo.
Ricimero defendió las provincias frente a los ostrogodos y los alanos.

Gesaleico, el hijo de Alarico II

Rey de los visigodos entre 507 y 511. Hijo ilegítimo y sucesor de Alarico II, fue elegido por la nobleza después del fallecimiento de su padre. Tuvo la oposición de Teodorico el Grande, rey de los ostrogodos, que deseaba el reinado para Amalarico, hijo legítimo de Alarico II y supuesto nieto suyo, mientras se constituía en regente.
Acosado, tuvo que abandonar Gallaecia y refugiarse en Barcelona, que se convirtió en capital del reino. Allí asesinó al conde Goiarico, tal vez un defensor de los derechos de Amalarico. Posteriormente partió al norte de África en busca de ayuda vándala, pero fue derrotado a su regreso por el duque Ibbas en Barcelona, en el 511 donde fue capturado y ejecutado. Teodorico el Grande se hace cargo de la regencia ya que Amalarico era menor de edad, iniciándose un período de dominación ostrogoda.
La Chronica Caesaraugusta menciona durante este reinado el asesinato de otro conde llamado Veila.

lunes, 14 de junio de 2010

III jornadas visigodas


Por tercer año consecutivo la localidad toledada de Guadamur se reviste con las galas de su herencia cultural en las jornadas visigodas. Para este año cuentan con un ciclo de conferencias, recitales de música antigua, y diferentes talleres participativos sobre artesanía medieval en la época de los godos.
El grupo de recreación histórica visigodo Regnum Gothorum participara con su campamento y diversas muestras de la vida civil y militar. Recreando como fueron las costumbres, modo de vida, tradiciones y equipo militar, de los gardingos godos en los tiempos del Reino de Toledo. Igualmente el grupo de teatro escénico La Recua, realizara diferentes representaciones ambientadas en esos tiempos de la historia de España.
A falta del cartel y programa de este año, Incluimos el cartel del año pasado

domingo, 13 de junio de 2010

Descripción de Hidacio sobre los saqueos bárbaros de Hispania, y su contexto religioso

Incluso las madres se alimentan de los cuerpos de sus hijos muertos o cocidos por ellas mismas. Las bestias, acostumbradas a los cadáveres de los muertos por la espada, el hambre o la peste, acaban con los hombres mas fuertes y, cebadas con sus carnes se lanzan a la destrucción del genero humano. Y así, con las cuatro plagas, la de la espada, la del hambre, la de la peste y la de las fieras, que asolan el orbe entero, se cumplen los presagios anunciados por el Señor a través de sus profecías.

Chavez (Crónica 46, y 48)

Con estas palabras, el obispo gallego identifica la invasión y saqueo de los bárbaros en Hispania; con las cuatro plagas bíblicas. Siendo pues un castigo divino, precisamente por los pecados cometidos en la península. así pues, Rosa Sanz Serrano no duda en identificar este y otros escritos similares a cual mas apocalíptico, con un castigo divino hacia los desviados hijos de Iberia. Precisamente, y recalca la propia historiadora, por el complejo mundo peninsular, donde aun en la casi totalidad de la misma seguían vivas las creencias paganas alternadas con las cristianas.
Esa fue la razón por la cual los cristianos hispano romano, identificado la entrada de los bárbaros y sus saqueos, como un castigo de Dios ante la herejía religiosa de Hispania.
Y es que el complejo mundo religioso de la época, no borró de la noche a la mañana las viejas creencias de los pobladores y tribus de Europa. Se suele decir con frecuencia y de una manera muy genérica; que los visigodos eran arrianos, y no deja de ser cierto. Pero únicamente la nobleza militar de la época, la cual se alternaba con noblezas inferiores dentro de su propio grupo, o con soldados comunes de creencia pagana. Sin ir mas lejos, cuando el bárbaro Alarico saqueo Roma, en la propia ciudad imperial había templos de las dos religiones; pagana y cristiana. Los bárbaros únicamente saquearon los templos paganos, lo que igualmente se interpreto como una bendición de Dios por los cristiano romanos. Y lo que a su vez demuestra la coexistencia de las dos religiones en esos años entre el pueblo bárbaro y romano, estando este ultimo muchísimo mas cristianizado que el bárbaro.
así pues, hemos de entender, que aun cuando arrianos de fe oficial. Los visigodos seguían conservando sus tradiciones paganas por igual numero entre su pueblo, siendo digámoslo así; un ejercito mixto. Con una nobleza militar y real de fe arriana, y con un grupo humano variado de paganos y católicos. Donde el arrianismo tomaría fuerza y presencia en los años venideros, hasta eliminar las tradiciones identitarias de los ancestros godos entre su propio pueblo.
Teolfo Ridriguez

jueves, 10 de junio de 2010

El misterio de las Alirunnias godas

En la historia mitológica del mundo godo, hay un suceso plagado de misterio. Dicho suceso, fue recogido por Jordanes, y cientos de siglos después, por el rey de Castilla y Leon, Alfonso X el sabio. El cual se consideraba descendiente de los godos. En su Estoria General. Recoge el mismo dato que Jordanes sobre unos místicos y maléficos fantasmas del bosque que aterrorizaron a los godos.
Cuenta la historia que Gardarigo el grande, tercer rey godo después de la llegada a Escitia expulso de su ejercito a unas mujeres hechiceras, cuya presencia consideraba maléfica para sus tropas y que llamaban en la lengua de los godos Alirunnias. Estas hechiceras expulsadas vagaban solas por los montes y bosques. Allí, se encontraron con unos hombres montesinos llamados (dice la crónica) “sátiros y faunos”

Y estos tales quando fallaron aquellas mugieres de los godos, yoguieron con ellas et fizieron fijos et fijas
Alfonso X Estoria General

Los frutos de esa unión se criaron en los pantanos de la laguna de Meotida y fueron apareciendo posteriormente en las tierras de los godos como cazadores furtivos y espías que indagaban sobre los bienes que había en Escitia. Dicho relato en el capitulo 400 de la crónica de Alfonso X el sabio, y coincide con idéntico relato en la historia de Jordanes.
¿Quiénes eran esas mujeres?... ¿Quiénes fueron los descendientes de esas mujeres, que como fantasmas vivían en los bosques, cazando y espiando a los godos?. Una explicación lógica y basada en la historia, nos dice que las mujeres a las que Gardarigo expulso del ejercito y pueblos de los godos, eran hechiceras escitas, las cuales en los bosques, mantuvieron relaciones sexuales con los hunos y quizás con mongoles. A los que los godos confundieron con animales o seres monstruosos y no humanos. Estos serian los sátiros y faunos de la crónica de Jordanes. Tras lo cual realmente se escondería únicamente un atributo mágico de criatura monstruosa semejante al troll de los germanos.
Así pues, la llegada de los hunos y sus luchas contra los godos en el este, fueron explicadas en parte, con una leyenda mitológica, quizás basada en una realidad, o cuanto menos recogida como esta por Jordanes.
Las Alirunnias, leyenda o no. Eran para los godos, unos espíritus femeninos, semi hechiceras, capaces de maldecir y de trasmitir desgracias a los hombres de la estirpe. Ellas vivían solas en los bosques realizando sus rituales, y tenían poder sobre las criaturas del mundo natural y fantasmagórico; tales como sátiros y faunos, trolls y trasgos. No podemos decir que fueran realmente criaturas infernales, si no mas bien pequeños demonios o simples espíritus maléficos.
Años mas tarde el escritor Jesús Callego, recoge en sus mundos mágicos. Como los godos a su entrada en Hispania, eran aterrorizados por la creencia de las lamias. Al parecer los godos tenían pánico a estas mujeres que también vivían en los bosques solitarios, como sus ancestrales Alirunnias. Las lamias al igual que estas, eran mujeres solitarias, que seducían a viajeros o guerreros, para chuparles la sangre. Si bien no es el mismo mito, ya que habían pasado unos cuantos años. Si son parecidos en su raíz. Y me atrevería a decir que es una evolución con una creencia antropológica de una misma base. Los visigodos, temían a las lamias, por que estas les recordaban a las Alirunnias de su pasado... las cuales habían dejado huella en su recuerdo genético. Algo similar al miedo atávico que hoy en día todo ser humano tiene hacia la serpiente, y el cual procede en parte del mito religioso, en parte del pasado primitivo del ser humano.
Teolfo Rodriguez - Religión de los antiguos godos -

miércoles, 9 de junio de 2010

Osorio describe al godo Radagaiso

Radagaiso el mas cruel con mucho de todos los enemigos antiguos y presentes, invadio toda Italia en un repentino ataque. Dicen, en efecto, que formaban parte de su pueblo mas de doscientos mil godos. Éste aparte de esta ncreible multitud y su indómito valor, era pagano y godo; y, como es costumbre en los pueblos barbaros de esta raza, habia prometido ofrecer a sus dioses toda la sangre de la raza romana. Pues bien, cuando amenazaba ya las murallas romanas, se produjo en la ciudad un gran revuelo de todos los paganos: decian que el enemigo era enormemente poderoso, ciertamente por su gran numero de tropas, pero sobre todo porque era ayudado por sus dioses; que Roma, sin embargo, estaba abandonada y a punto de morir, por cuanto habia perdido a sus dioses y sus ritos sagrados

Osorio VII (37,4-12)

martes, 8 de junio de 2010

Los 300 godos, contra los 60.000 franco burgundios en Carcasona

Uno de los episodios menos conocidos de las luchas constantes entre godos y francos, fue sin duda alguna la batalla de Carcasona.
Carcasona es un precioso pueblo de la actual Francia, rodeado de una muralla medieval. Un lugar que merece ser visitado en algún momento de nuestra vida. En el pasado perteneció a la Septimania de los godos del reino de Toledo. Y en sus campos tuvo lugar una de las mas grandes victorias de la épica militar visigoda, la cual pasa curiosamente por ser igualmente de las menos conocidas.
Fueron muy conocidos los 300 espartanos que se enfrentaron a los persas, mucho mas a raíz de la adaptación al cine del comic. Pero poco o nada es conocida la batalla que enfrento a 300 gardingos godos (Según Juan de Biclaro), contra 60.000 guerreros francos. Apoyados por godos rebeldes contrarios a Recaredo, y por tropas bungundias (Según Isidoro de Sevilla).
Nos situamos allá por finales del siglo VI dC, en la península ibérica, bajo el reinado de Recaredo. Es el primer rey godo que oficialmente se declara católico. Es además el primero que consigue la unificación religiosa de todo su reinado: su padre, Leovigildo ya lo había intentado con el arrianismo, si bien no llegó a conseguirlo. En este momento los godos ocupan gran parte de la península ibérica, compartiéndola con vascones, así como parte del actual sur de Francia.
Esta unificación no gusto mucho al sector arriano de la nobleza goda, que llevó a cabo cuatro conspiraciones para intentar derrocar a Recaredo. La tercera de ellas, la encabezaban los condes Granista, Wildigerno y el Obispo arriano de Narbona, Athaloc. Los conspiradores pidieron ayuda al rey de Borgoña Gontran (que, por cierto, era católico). Entre todos juntan un numerosísimo ejército -60.000 soldados según Cebrián- para echar a los visigodos de las Galias. Y esperan la batalla en Carcasona (Francia).
La reacción de Recaredo fue cuanto menos curiosa: desde Toledo manda al duque Claudio (hispano romano) al mando de 300 godos.
Todos los cronistas coinciden en alabar la eficacia de Claudio y la rapidez en los movimientos estratégicos, gracias a lo cual sorprendió a los franco-burgundios, causando el caos y terror entre sus filas.
Los godos rodearon entre dos flancos a los soldados del duque Boso, enviado a la Septimania por Gotrán I con la misión de invadir la Septimania gótica. Esto provoco el caos estratégico entre los francos, y su ineficacia para reaccionar con un movimiento de defensa adecuado. Gracias a lo cual, y ante las bajas que los franco burgundios veían entre sus filas bajo las espadas visigodas. Rompieron filas en un caótico desorden.
El resultado final de la contienda fue sorprendente. Tan solo 300 godos habían pasado a cuchillo a mas de 5000 francos y apresaron a otros 2000, según datos del cronista franco Gregorio de Tours. Los conspiradores godos Granista y Wildigerno, murieron en la batalla. Y Athaloc el tercer conspirador, murió poco después de muerte natural.
La batalla de Carcasona, fue una de las mas importantes y épicas de la historia gótica, precisamente por la adversidad numérica con la que contó Claudio. Igualmente es un dato curioso, que un hispano romano apareciera como capitán de las tropas godas, siendo posiblemente el único caso en el que un romano, se hace cargo completamente de una misión militar de gran importancia para la historia y territorialidad del reino visigodo
Teolfo Rodriguez

Estampas de la guerra en la España visigoda. Retórica y propaganda

San Isidoro, al referirse a estas "guerras menores" contra bizantinos y vascones hace una observación interesante: en tales operaciones -dice- parece que se trataba más que de hacer una guerra, de ejercitar a su gente como en el juego de la palestra. Esas campañas periódicas aparecen como unas maniobras de adiestramiento para mantener en buena forma a la juven-tud, cuyo espíritu se enardecía con el recuerdo y la práctica de las virtudes militares del pueblo de los godos. Un pueblo que, como culminación de su gloriosa carrera, se había fundido con España. Por eso san Isidoro termina así su Alabanza de España: la floreciente nación de los godos, después de innumerables victorias en todo el orbe, con con empeño te conquistó y amó, y ahora te goza segura entre ínfulas regias y copiosisímos tesoros en se-guridad y felicidad de imperio.
La conciencia de seguridad, la moral de victoria heredadas de un paseo militar glorioso, se renovaban con el ejercicio de la milicia y constituían un factor indispensable para mantener vivo un prestigio nacional que contribuyó a forjar el que ha sido denominado "mito Gótico". El valor de los godos había sido puesto en duda a propósito de la batalla de Vouillé. Clodoveo presentó la guerra como una cruzada contra los herejes: Ardo en impaciencia –dijo a sus guerreros- viendo a los arrianos ocupar una parte de las Galias. Marchemos contra ellos y, con la ayuda de Dios, someteremos su país. El co-mentario de Gregorio de Tours a la victoria franca tiene un cierto regusto de sarcasmo: Tras unos intentos de resistencia, los godos, según tienen por costumbre, volvieron las espaldas y Dios concedió la victoria a Clodoveo. Pero Vouillé -como ya se advirtió- quedaba muy atrás y desde entonces la victoria sonrió reiteradamente a los godos en sus luchas contra los francos. La importancia de la retórica propagandista se puso especialmente de manifiesto con ocasión de la guerra dirigida por el rey Wamba contra el duque Paulo de la Narbonense.
La rebelión se produjo cuando Wamba, en el primer año de su reinado, se encontraba luchando contra los vascones en las cercanías de Cantabria. Ante la inesperada noticia del levantamiento de la Galia, hubo disparidad de opciones sobre si procedía emprender de inmediato la marcha hacia la provincia rebelde o si sería más prudente retornar a sus bases, reforzar el ejército en hombres y pertrechos e iniciar entonces la campaña en mejores condiciones. Wamba se declaró partidario de marchar contra los rebeldes sin demora ni descanso. Julián de Toledo ha recogido algunas arengas pronunciadas por Wamba y por el cabecilla de los rebeldes, que constituyen una interesante muestra de la retórica militar de la época de la Tardía Antigüedad:
Ya tenéis noticias, jóvenes -comenzó diciendo Wamba- de la calamidad que ha caído sobre nosotros y de cual es el propósito que persigue el autor de esta sedición. Es preciso tomar la delantera al enemigo y combatirle antes de que el incendio se propague todavía más. Sería vergonzoso no correr inmediatamente a la lucha y regresar a nuestros hogares sin haber acabado con el… Sería ignominioso que el adversario nos tenga por débiles y afeminados, como ocurriría si no somos capaces de hacerle frente con todas nuestras fuerzas. Y refiriéndose al papel que los francos pudieran tener en la rebelión de Paulo, el monarca añadía: No es con mujeres sino contra hombre que hay que combatir; de sobra es sabido que jamás los francos fueron capaces de resistir a los godos. La conclusión a que Wamba llegó era terminante: ¡Asestemos sin demora un duro golpe a los vascones y marchemos veloces contra los sediciosos, para acabar con ellos de una vez para siempre!.
Cuando la guerra llegaba a su punto álgido y los godos preparaban el asalto a Nimes, el último reducto de Paulo, éste trató de levantar la moral de sus aliados y disipar sus temores: no tenéis por qué temer -les decía-; aquel famoso valor militar de los godos, que les hizo temibles en la defensa de lo suyo y terribles ante el enemigo se ha marchitado. Han olvidado el arte de combatir; no tienen ya costumbre de luchar, ni experiencia de hacer la guerra. Esos aliados, luego, en el fragor de la batalla, dirigirían duros reproches a Paulo por su engañoso optimismo: de ningún modo advertimos en los godos -protestaban- aquella indolente apatía de que nos hablaste. Bien al contrario, les vemos rebosantes de audacia y bien resueltos a alzarse con la victoria. Es evidente que, en la Galia, la guerra psicológica intentada por los rebeldes se volvió contra ellos.
José Orlandis Rovira

lunes, 7 de junio de 2010

Las guerras civiles en la España visigoda

Los godos trajeron consigo los gérmenes de su fracaso: la guerra civil -provocada por la lucha entre clanes y la gran fuerza militar de los Duques-. Fuerzas extranjeras intervinieron continuamente en éstas, sacando siempre algún provecho.

Los bizantinos prestan ayuda a Atanagildo (551-567) contra su rival Agila, pero se quedaron con el litoral mediterráneo y atlántico desde Alicante y Baleares hasta el Algarve. Sesenta años después los desalojo Suintila (621-631).

Los francos con su rey Dagoberto ayudaron a Sisenando contra Suintila, llegando a ocupar Zaragoza. Otra vez intervinieron los francos en favor de Paulo, duque de la Septimania, contra Wamba (672-680).

La guerra civil fue constante a partir de estos momentos. Y cuando a partir del siglo VIII una facción, los de Áquila -descendiente de Paulo y de Vitiza- se opuso al legítimo rey Rodrigo (710-711) -descendiente de Vamba- aquellos solicitaron la colaboración de los musulmanes que acababan de conquistar el Norte de África, y éstos pasaron el estrecho y vencieron a Don Rodrigo en la batalla de Guadalete (19-26 de Julio 711), en la que los vitizanos, que formaban en las alas de la formación, se pasaron al enemigo.
Hispania fue conquistada por la traición de Áquila y los vitizanos, a cambio de conservar sus propiedades y privilegios, capitularon el 11 de noviembre en Toledo ante Tariq, jefe guerrero de Musa ibn Nusayr, gobernador omeya de Cartago, y proclamó la soberanía del califa Al Walid de Damasco, “puesto que el traidor no es menester siendo la traición pasada”. Esto no lo aceptaron los rodriguistas, originándose otra guerra civil que durará toda la Edad Media.
Los árabes pasaron el Estrecho fácilmente gracias a la ayuda de los judíos y del conde don Julián, gobernador de Ceuta. Con este hecho se inicia la Edad Media.
Javier Albert Gutiérrez

Uno de los principales factores por el cual la monarquía visigoda no disfruto de una unión territorial consolidada. Fue precisamente durante los primeros años, la influencia fraticida de monoteísmos excluyentes. Estas religiones, ya fueran católicos o arrianos. Extendieron todo tipo de odios y guerras no declaradas sobre el mapa por el poder real. Enfrentando de esta forma a gentes de un mismo pueblo, una misma lengua, un mismo origen, y una misma raza. Gran parte de la culpa de la división política visigoda, al igual que de las continuas guerras civiles que sufrió su monarquía, la tuvieron las religiones monoteístas

Suintila, una visión mas cercana

Corría la primavera del año 621 cuando accedió Suintila al trono, primogénito del rey Recaredo y yerno del también rey Sisebuto este bravo guerrero como general había dirigido las campañas más sangrientas contra los bizantinos arrasando parte de la Bética y Cartago Nova. En estas operaciones alcanzó la fama necesaria para reclamar el trono sin oposición y una vez que llegó a él, siguiendo su espíritu guerrero lanzó una campaña terrible contra los vascones aplastando la perenne rebeldía de estos hacia los godos .Aplastados los vascones centro sus esfuerzos guerreros en los bizantinos y tras cuatro años de guerra consiguió expulsarlos definitivamente de la península con lo que consiguió reunificar la antigua Hispania bajo el mando godo. Con la península unificada y pacificada Suintila se centro en la administración de su reino, y las medidas que tomó causaron una autentica revolución. Desposeyó de sus riquezas a numerosos nobles y repartió las tierras entre el pueblo., anuló el poder del clero confiscando sus bienes que pasaron a administración real y dictó las primeras leyes que regían el tránsito de personas y cosas. Después de limar los privilegios de la nobleza y clero intento crear una línea sucesoria (la elección real entre los godos se realiza por acuerdo entre los nobles influyentes), y esto fue la gota que colmó el vaso, la sublevación estaba servida.
El duque Sisenando fue el cabecilla de la revuelta y con el apoyo de casi la totalidad de la nobleza y el clero dirigió un ejército desde la Narbonense hacia Toledo. Suintila intentó pararle en Cesaraugusta pero fue en vano, sus hombre huyeron tras ver la superioridad rival y Suintila tuvo que huir. En Toledo fue depuesto, privado de sus bienes y excomulgado. Este rey que increíblemente reinó para los pobres sus últimos días los pasó encerrado en un monasterio de Toledo escuchando los gritos de desesperación de la gente humilde.

Suintila, el godo que reinó para los pobres

Combatió contra los bizantinos establecidos en la Península Ibérica en el 620, estando a las órdenes del rey Sisebuto. Al año siguiente fue elegido rey, después de la muerte de Recaredo II. (En ese mismo año de 621 murió Sisebuto, reinó y murió Recaredo II y empezó a reinar Suintila).
Siendo ya rey, Suintila derrotó a los vascones, que saqueaban la Tarraconense, consiguiendo una deditio (rendición incondicional), nunca antes lograda. Los prisioneros fueron obligados a construir Oligicus, que junto con Vitoria formaría una línea defensiva contra futuras incursiones. Oligicus, Vitoria y Recópolis fueron las únicas ciudades fundadas por los visigodos en la Península. Suintila siguió luchando contra los bizantinos que ocupaban desde el siglo VI algunas zonas de las costas mediterráneas en la franja costera que va desde Valencia hasta Cádiz. Los expulsó y de esta manera completó la unificación territorial de la península, que había sido el sueño de monarcas anteriores.
Otro empeño del monarca fue el de reforzar la autoridad del rey frente a la nobleza y la iglesia, que continuaban en un progresivo poder. También quiso hacer hereditaria la corona y asoció a su hijo Ricimiro a la corona. Estos intentos provocaron una reacción contraria en algunos magnates y la iglesia, lo que fue el principio del fin para el rey Suintila.
En el año 631 Sisenando, gobernador de la provincia de la Narbonense (la Septimania en el sur de la actual Francia), lugar de concentración de tropas por su frontera con los francos, organizó una rebelión que con apoyo extranjero (Dagoberto de Neustria) se fue extendiendo con sucesivas deserciones, incluida la de Geila, hermano del rey. Finalmente el rey aislado fue depuesto. (Véase Sisenando para una crónica de esta rebelión). En el IV Concilio de Toledo del año 633, presidido por Isidoro, arzobispo de Sevilla, Suintila fue excomulgado y recibió el anuncio de la confiscación de todos sus bienes. En ese mismo concilio, Sisenando fue legitimado como rey y también se estableció oficialmente el carácter electivo de la monarquía visigoda. Suintila murió un año más tarde, en el 634.
Tenemos opiniones contradictorias respecto al carácter de Suintila. Isidoro de Sevilla, en su primera versión de la Historia de los godos, lo califica como «no sólo el príncipe de su pueblo, sino también el padre de los pobres». Sin embargo, en una versión posterior, editada después de su caída como rey eliminó estos elogios. Un cronista del 754, continuador de Isidoro, lo trata con bastante simpatía, mientras que Fredegario dice que era excesivamente duro con su pueblo y que se atrajo el odio de los magnates.

sábado, 5 de junio de 2010

Los godos vistos por Procopio

El historiador Procopio (la guerra de los vándalos, 3,2-3) ampliaba las informaciones llamándolos Gauten, considerándolos como originarios de la isla de Thule, en las regiones mas septentrionales, y los emparentaba con el dios Gautur de la guerra, además de aceptarlos como mismo origen que los vándalos, por su semejanza física, de piel blanca, rubios y altos, y por tener las mismas leyes, lengua y religión, aunque afirmaba que anteriormente se les llamaba sauromatas melanclenos y géticos.

Rosa Sanz Serrano - Historia de los godos. Una epopeya historica de Escandinavia a Toledo

El salvajismo de los alanos


De estos pueblos, una pequeña parte vive de los cultivos y todas las demás vagan por inmensos desiertos, que nunca han experimentado ni la simiente, ni la esteva, ya que son áridos y están cubiertos de escarcha, por lo cual estas gentes se alimentan como fieras abominables.

Amiano Marcelino

Alateo general de la caballeria goda en Adrianapolis

Jefe y general ostrogodo. Luchó contra los hunos en 376 junto a los visigodos y comandó varias incursiones contra el Imperio Romano de Oriente entre 376 y 387, derrotando a un ejército romano en la batalla de Salices (bajo Danubio) en 377, aliado con los nobles visigodos Fritigerno y Alavio. Es conocido por haber participado, también aliado con los visigodos, en la batalla de Adrianópolis (378), durante la cual mandó la mayor parte de la caballería bárbara junto con Safrax, el corregente ostrogodo con Alateo desde la muerte del rey ostrogodo Withimer, que murió luchando contra los hunos en 376. El papel de la caballería, formada en su mayor parte por refugiados ostrogodos que se habían negado a servir a los hunos, fue decisivo en la derrota del flanco izquierdo de la caballería romana durante la batalla y el posterior cerco a la infantería pesada de los generales Trajano y Víctor, que dio la victoria a los bárbaros.
Tras la batalla de Adrianópolis, saqueó varias ciudades de Tracia y el norte de Grecia, hasta que fue derrotado por el general romano Promotus, a las órdenes de Teodosio I el Grande. Después de la derrota, se asentó en la desembocadura del Danubio con sus hombres, hasta que decidió enfrentarse de nuevo a Promotus en 387, siendo ésta su última batalla, ya que murió durante el combate con las tropas romanas.

viernes, 4 de junio de 2010

Significado del nombre Hermenegildo

El nombre Hermenegildo, que llevo el hijo mayor del rey Leovigildo esta compuesto por Ermin‚ que es el nombre de una tribu ‚ los hermiones‚ denominada también “tribu de Hermion o de
Airman"‚ ya que esas son las dos formas que presenta el nombre del heroe de la tribu.
Su significado es “grande"‚ “fuerte". Y de nuevo el segundo elemento es –gild‚ que procede de hild (guerrero)· El nombre completo significa‚ pues‚ “gran guerrero” o “guerrero fuerte

Berá, conde godo de Barcelona

Bera (Berà, en catalán), de origen godo, fue el primer Conde de Barcelona. Gobernó la misma desde 801 hasta 820. Fue, asimismo, conde de Gerona y Besalú (812/817 - 820) y, conde de Rasés y Conflent (790 - 820).
Era hijo de Guillermo conde de Tolosa (primo de Carlomagno) y de la dama goda Khunegunda, su primera esposa. Después del 790 su padre le confió el gobierno de los condados de Rasés y Conflent, encargando los de Rosellón (con el pagus de Vallespir) y Ampurias a su otro hijo Gaucelmo (habido de su segundo matrimonio). Su segunda esposa fue una dama goda llamada Romilla.
Desde 796 gobernaba Barcelona el Wali, Sadun al-Ruayni, opuesto al emir de Córdoba. En abril del 797 se presentó en Aquisgrán y ofreció a Carlomagno someter la ciudad a cambio de mantenerle en el gobierno y ayudarle en su lucha contra Córdoba. Carlomagno convocó una Asamblea en Tolosa en la primavera del 800 en la que decidió el envió de su hijo Luis el Piadoso hacia Barcelona; un ejército al mando de varios nobles, entre ellos el conde Rostan de Gerona, Ademar de Narbona y Guillermo I de Tolosa partieron a la zona esperando la sumisión de la ciudad y asegurar su control, pero Sa'dun no cumplió su palabra negándose a entregar la ciudad que los francos se vieron obligados a asediar. Se produjo un largo sitio, probablemente iniciado en el otoño del 800. Sadun intentó escapar hacía Córdoba para pedir ayuda pero fue capturado. Su lugar lo ocupó Harun. La población quedó afectada por el hambre y las penalidades del sitio y los godos cristianos, finalmente, decidieron entregar a Harun y rendir la ciudad, probablemente el sábado 3 de abril del 801, en la que, Luis el Piadoso entró al día siguiente. No mucho después, Bera, el hijo de Guillermo de Tolosa, que había participado en la conquista junto a su padre, era investido como conde (con título también de marqués para gobernar un condado fronterizo).

Significado del nombre de Leovigildo

El significado etimológico del nombre del rey Leovigildo quiere decir “guerrero armado"·
Leovi- significa "con armas" y -gild, muy común en los nombres germanos "guerrero". La amada de Waltario en el cantar del mismo nombre, se llama Hildegunda. Nuevamente -Gild - da un guiño a una mujer guerrera virgen. Como todos conocemos, en la mitologia germanica, las virgenes guerreras, eran las walkirias de Odin

Recesvinto, el hijo de Chindasvinto

Recesvinto fue rey de los visigodos desde el 653 al 672, aunque cogobernó con su padre Chindasvinto desde el 649. Llevó a cabo una política distinta de la de su padre, más conciliadora con la Iglesia, más dura con los judíos y también conciliadora con la nobleza, solucionando los problemas causados por la feroz represión de su antecesor. En particular, tras la rebelión de Froya, pidió a los obispos autorización para perdonar a antiguos rebeldes, lo cual le estaba prohibido por las resoluciones de anteriores concilios.
Consiguió la unificación política y social para el reino cuando promulgó en el año 654 el Liber Iudiciorum o Código de Recesvinto, en el que se abolía la personalidad del derecho, estableciendo un derecho igual y unitario para todos los súbditos del reino. Según la teoría tradicional, hasta entonces se empleaba con los godos el derecho consuetudinario del pueblo visigodo (recopilado en el año 475 por el rey Eurico en el Codex Euricianus o Código de Eurico) y con los hispanorromanos el viejo derecho romano (recopilado en el año 506 por el rey Alarico II en el Breviarium Alaricianum o Breviario de Alarico).
Dictó asimismo medidas para impedir que el tesoro particular de los reyes se aumentase a costa de todos los ciudadanos. En el VIII Concilio de Toledo (año 653) se estableció lo siguiente, bajo su tutela y autoridad:
Necesidad de diferenciar los bienes que el rey recibía del patrimonio de sus padres o parientes.
Necesidad de diferenciar lo que el rey adquiría por su cargo.
Estos bienes sólo podrían pasar a su sucesor en el trono y no a su descendencia familiar Por otro lado, en este mismo concilio, se apropió de muchas de las propiedades que sus antecesores habían obtenido en forma ilegal, pero no hizo caso de la sugerencia de los obispos, que querían que estas propiedades fueran propiedad de la corona y no del rey (se habían referido, además, específicamente al padre del rey Chindasvinto). Este asunto provocó una fuerte controversia, y los obispos, que no podían hacer mucho ante el poder real, dejaron constancia de su desagrado en las actas del concilio. Ahí incluyeron tanto la ley promulgada como la sugerencia eclesiástica, para marcar claramente la diferencia.
Recesvinto fue además el supremo magistrado, encargado de hacer cumplir las leyes. Desde entonces, la monarquía se rigió por normas legislativas y toda cuestión política se solucionó por la ley.
Recesvinto murió en el 672 en la población llamada Gérticos cerca de Valladolid. En este mismo lugar nombraron como sucesor suyo a Wamba el 21 de septiembre de 672, en contra de la voluntad del propio Wamba. Desde ese momento, Gérticos tomó el nombre de Wamba, que es el que lleva en la actualidad.
Algunas versiones sostienen que Recesvinto habría sido sepultado en esta misma localidad, en un sarcófago que aún se encuentra en el lugar. Por orden del rey Alfonso X el Sabio, sus restos se habrían trasladado a la iglesia de Santa Leocadia, en Toledo.
En el comienzo de su reinado hubo una revuelta protagonizada por Froya, godo exiliado, que huyendo de las persecuciones del monarca se había establecido, como otros muchos, en territorio vascón. Froya y los vascones asolaron las tierras del valle del Ebro, saquearon iglesias, asesinaron clérigos y sitiaron la ciudad de Zaragoza. Recesvinto reaccionó, rompió el asedio y dio muerte a Froya.

jueves, 3 de junio de 2010

Tacito acerca de los suevos


Los Semnones dicen que son ellos los más antiguos y más nobles de los Suevos, y confírmase la fe de su antigüedad con la religión. Que en cierto tiempo del año se juntan todos los pueblos de aquella nación por sus embajadores en un bosque consagrado de sus antepasados con supersticiones y agüeros, y matando públicamente un hombre por sacrificio, celebran con esto los horribles principios de su bárbaro rito. Reverencian, asimismo, este bosque sagrado con otra ceremonia. Que ninguno entra en él sino atado, como inferior, y mostrando y confesando en eso la potestad de Dios. Y si acaso cae, no es lícito levantarse, y se ha de ir revolcando por el suelo. Y toda esta superstición se endereza a mostrar que de allí ha tenido origen su gente, y que Dios, señor de todos, habita allí y que todas las demás cosas están sujetas y obedientes. Añade autoridad a esto la multitud de los Semnones, porque habitan cien ciudades y por su grandeza se tienen por cabeza de los Suevos.

Tacito - la Germania -

miércoles, 2 de junio de 2010

Froya, un noble godo liderando a los vascos

El aporte de poblaciones visigodas a lo que serian los territorios vascos. Va produciéndose en pequeñas migraciones de nobles que escapaban del poder del reino. O bien por diferencias políticas, o bien por diferencias religiosas. La situación era, que estos godos rebeldes buscaban libertad en los que eran territorios ostiles y fuera del poder visigodo de Toledo.
De esta forma, y sin poder determinar un numero exacto de cuantos nobles o que población. Diferentes gentes germánicas dejaban las montañas de la posterior Castilla, o los campos godos de Leon, adentrándose con parte de su sequito en el territorio de los vascones.
Normalmente estas gentes, conseguían hacerse o elevarse como jefes o caudillos entre varias tribus vascas, liderando a estas, en pequeñas milicias que hostigaban a su vez a los grandes reinos germánicos de esas épocas; Francos y godos.
Aun así, el gran aporte historico de los descendientes de los visigodos, no llegaría a las tierras de Esukadi, hasta la alta edad Media. Cuando los reinos de Navarra y el señorío de Vizcaya, entrarían en la historia con sus reyes medievales.
Quizas el caso mas conocido de uno de estos caudillos germanicos godos, que escapando de la corte central, busco refugio en las salvajes tierras vascas. Donde consiguió alzarse como caudillo militar de parte de los pueblos vascos de aquitania, fue Froya
Froya fue un rebelde visigodo de origen nobiliario, que tomó el título real probablemente en 652.
Froya era tal vez uno de los jefes de la oposición a la designación de Recesvinto como sucesor (649). Viendo sus deseos contrariados, huyó a Aquitania y consiguió hacerse con el liderazgo de los Refugae, y obtener el apoyo de los vascones de Aquitania, y probablemente a través de ellos, de los que habitaban al Sur de los Pirineos (¿650? ¿651? ¿652?). Cuando los vascones descendieron por el Valle del Ebro, como solían hacer, Froya reunió a los suyos y a contingentes vascones de Aquitania, y se presentó ante Zaragoza (probablemente el verano del 652). Chindasvinto sería ya muy anciano (unos ochenta y ocho años en el mejor de los casos; incluso podría haber muerto) y se pondría a prueba la eficacia de Recesvinto. La Tarraconense fue devastada con mayor virulencia que en ocasiones anteriores. Los exilados debieron poner todos sus efectivos en juego, y la ayuda de los vascones se consideraba muy importante pues su salvajismo y su habilidad en la lucha guerrillera distraían muchas fuerzas visigodas. Los vascones se llevaron miles de prisioneros y un cuantioso botín, dejando la región sembrada de cadáveres, no respetándose a los clérigos, iglesias o altares. Las fuerzas de Froya sitiaron Zaragoza.
Cuando llegaron las fuerzas de Recesvinto, que al parecer ya era rey (suponiendo a su padre enterrado en octubre del 652, las fuerzas de Recesvinto llegarían a Zaragoza hacia noviembre), el grueso de los grupos vascones habrían regresado a sus montañas, y los exilados se dispusieron a hacer frente al ejército real con la presencia únicamente del contingente vascón de Aquitania. El hecho de que, a pesar de no haber tomado Zaragoza (aunque seguramente dominaban otras plazas) no hubieran regresado a Aquitania o Francia al final del buen tiempo, indicaría que la lucha se planteaba en términos decisivos. Era el último intento, el más fuerte. En caso de derrota el poder real se reforzaría mientras que los exilados quedarían debilitados irreversiblemente.
La batalla decisiva parece haberse librado en diciembre, y Recesvinto obtuvo una victoria completa. Cientos de partidarios de Froya, que debía ostentar el título real, murieron en la lucha, y el mismo jefe rebelde parece ser que fue capturado y ejecutado con rapidez.

Tacito sobre los suevos

Ahora hemos de decir de los Suevos, los cuales no son una gente sola, como los Catos o los Tencteros, sino muchas y diferentes naciones, y con propios nombres cada una, aunque en común se llaman Suevos y ocupan la mayor parte de Germania. La insignia de esta gente es enrizarse el cabello y atarle con un nudo. Con esto se diferencian los Suevos de los demás Germanos, y los libres de ellos de los esclavos. Entre las otras gentes se usa poco esto, sino algunos que han emparentado con los Suevos, o por imitarlos, como se suele, pero ninguno lo hace pasados los años de la mocedad. Los Suevos, aun después de canos, andan con el cabello en aquella forma, que causa horror, echado atrás sobre las espaldas, y muchas veces le atan solamente en lo alto de la cabeza. Los príncipes le traen con más curiosidad, y este cuidado tienen de la compostura de su rostro, pero sin mala intención ni culpa; porque no se adornan de esta manera para amar o ser amados, sino que habiendo de ir a las batallas, piensan que con traer el cabello, levantado en esta forma han de causar terror al enemigo cuando pusiere los ojos en ellos.

Cornelio Tacito - La Germania- XXXVIII.

El Código de Eurico (Codex Euricianus)

Fue un cuerpo legal de Derecho visigodo, consistente en una recopilación de leyes, ordenada por el rey visigodo Eurico, en algún momento anterior al año 480 en Tolosa. La compilación misma fue una obra de Leo, un jurista de la época, consejero principal del rey.
A través del código se reconocieron y reafirmaron las costumbres de la nación visigoda, así como cuestiones de reparto de tierras de asentamiento de bárbaros.. El Código es bastante confuso y parece que era una mera recolección de las costumbres godas alteradas por el Derecho romano vulgar.
Eurico, nacido hacia el año 440, sube al trono en el 466 tras la muerte de su hermano Teodorico II. Llevará a cabo una política de expansión y se convertirá tras la caída de la estructura romana, en un rey poderoso. En estrecha relación con esta política también llevará a cabo una actividad legislativa notable. Se le llegará a considerar el primer legislador y el primer rey bajo cuyo gobierno los godos comenzaron a regirse por leyes y no por costumbres. Las leyes sancionadas por Eurico en este Código que fueron luego recogidas en el Liber Iudicuiorum de Recesvinto, promulgado en el 654, recibieron el nombre en éste último de “leges antique".
Es probable que Eurico fuera el primer monarca que rompe todo vínculo con el antiguo imperio romano y publica un código. Cabe sospechar que Eurico se propuso dictar una ley, si no regulando todos los problemas jurídicos que pudieran presentarse, sí lo suficientemente amplia como para abarcar de modo completo la totalidad de los habituales.
Pese a la casi total afirmación de atribuir a Eurico la paternidad del texto (redactado por algún jurista de la época), no faltaron autores que las atribuyeron a Alarico II, a Leovigildo y Recaredo, como una consecuencia de la conversión al catolicismo, al tener que atemperar la legislación al nuevo credo.
Aunque otra hipótesis, que se presenta de la mano de García-Gallo, es la de atribuir el código a su hermano Teodorico II. Una de las razones de plantear dicha hipótesis es que el precepto prohíbe revisar las causas falladas en el reinado del padre del legislador, lo que resultaría mas congruente cuanto más cercano se encontrara su datación de la muerte de Teodorico I, en el año 451.
No hay unanimidad en cuanto a la fecha de promulgación del código, para unos fue el año 481, otros se inclinan a creer que el código es muy inmediato al año 451 (fecha de la muerte del padre de Eurico) se puede precisar como termino a quo el año 466, fecha en que Eurico sube al poder. Zeuer lo data después del año 469 y antes del 481, alrededor del 475 y por último Álvaro d´Ors, basándose en un testimonio de Sidonio Apolinar, lo concreta en el 476, fecha de la caída del Imperio romano de Occidente, que parece lo más probable.
No es difícil llegar a saber cuáles fueron los motivos que impulsaron a Eurico a compilar una colección legislativa. Los godos se asentaron en los territorios conquistados, y no como en colonias cerradas, sino diseminadas entre la población romana, con la que entraron en contacto muy íntimo, a causa de la manera de hacerse el reparto de tierras. Con la convivencia de godos y romanos era inevitable que surgieran numerosas cuestiones y disputas de Derecho.
En todos estos casos se pondría de manifiesto la superioridad del Derecho romano escrito, muy maduro y perfecto, frente al Derecho consuetudinario germánico; mucho más teniendo en cuenta este Derecho, en medio de las nuevas condiciones culturales en que se encontraba y que no podía prever, debía fallar por completo en muchas ocasiones. El viejo Derecho gótico no conocía, por ejemplo, ninguna propiedad territorial privada.
Retomando una doctrina propuesta por García Gallo, D´Ors estima que el Código de Eurico se aplicó no solamente a los godos, sino también a los visigodos, sobre los cuales Eurico ejercía su autoridad. Por otra parte es probable que el trabajo contara con la colaboración de León de Narbona, uno de los ministros de Eurico.
El código de Eurico supuso el primer código promulgado por un monarca de origen germánico; es la primera 'lex barbarorum', constituyendo el primer código del occidente europeo. Este cuerpo jurídico fue considerado por San Isidoro de Sevilla, uno de los más importantes historiadores del Derecho Germano, como la primera recopilación de leyes en un texto de manera escrita. Mientras el Código de Eurico fue estudiado por los historiadores de la corriente germanista se pensó que esta obra sólo correspondía a la redacción de costumbres germánicas.
Sin embargo Merea y D´Ors, en 1960, objetaron esta proposición. Ellos demuestran que el Código de Eurico recoge fundamentalmente Derecho Romano Vulgar más que Derecho Germánico. Este hecho ha provocado que el estudio del Código atraiga la atención de los romanistas.
En relación con el contenido del Código de Eurico se puede señalar una división de aproximadamente 350 capítulos, los cuales a su vez, estaban enmarcados en 31 títulos de autoría reconocida por Eurico, y que se engloban explícitamente en cada una de las ramas del Derecho. Refiriéndonos a esto último hay que destacar que de las 31 firmas que prueban la elaboración del Código por parte del rey, 20 pertenecían al ámbito penal.
Así pues el Código contiene una gran variedad de materias: normas sobre procedimiento judicial, delitos y actos lícitos en general, asilo eclesiástico, médicos y sus honorarios, hijos abandonados, derechos y deberes de los viajeros, división de la tierra entre romanos y godos, comercio marítimo, matrimonio y uniones ilícitas, sucesión hereditaria, manumisiones…
Respecto al ámbito de vigencia y aplicación del Código de Eurico actualmente parece existir unanimidad en que no fuera derogado por el Breviario de Alarico sino por el Código de Leovigildo (codex revisus). De ahí que pueda interpretarse que, o bien el Código de Eurico se aplicaba a godos y el Breviario de Alarico a romanos; o bien que ambos formaban parte de un mismo ordenamiento jurídico (aplicable tanto a godos como a romanos) en el que el Código de Eurico era un texto especial y el Breviario de Alarico la legislación general o subsidiaria.

martes, 1 de junio de 2010

Tius Dios de la guerra godo

Las referencias que tenemos del dios de la guerra de los godos, nos llegan a través de los textos romanos. No pocos autores de hoy en día, identifican al dios padre original de los godos con Tius, cuyo culto en algún momento dado de su desconocida y oscura historia mitológica, fue sustituido por Gutan. No hemos de entender no obstante, que Gautur no fuera conocido entre los getas. Seguramente, este dios fuera lo que siempre fue, es decir; un dios padre de la raza. Pero no gozó de la categoría de deidad principal. Cuyo cargo ostento en los primeros años el dios Marte / Tius.
Tius, no es otro que Tiwaz o Tyr. Dios de la guerra a la par que justiciero. Un dios de honor y las causas justas. Es precisamente Jordanes, quien identifica a Tius con el Marte de los romanos en su libro: Origen y gestas de los godos. Del que describe un sangriento ritual que los godos realizaban en su nombre,... en el nombre de Marte.

.. Hasta tal punto fueron alabados los getas, que dicen que nació entre
ellos en tiempos remotos Marte, al que la falsedad de los poetas proclama dios de
la guerra, y así dice Virgilio:

El padre gradivo (Marte) que gobierna los campos géticos.
Los godos aplacaron siempre a Marte con un culto crudelísimo, pues le sacrificaban como víctimas a sus prisioneros, pensando que el modo más indicado de aplacar al dios de la guerra era con el derramamiento de sangre humana. A éste le ofrecían las primicias de sus botines, en su honor colgaban de los troncos de los árboles los despojos, y tenían más arraigado su culto que el de las restantes divinidades, ya que les parecía que su devoción por este dios era la que se debía tributar a un padre ..
Jordanes – Origen y gestas de los godos
Como podemos apreciar en este escrito clásico, el dios Marte o Tius en godo, fue una deidad importante a la que los gautas ofrecían sacrificios humanos cuyos despojos colgaban en los árboles. Tradición esta que recuerda muchísimo también a la gala descrita por Lucano en su Farsalia:
.. Y aquellos galos que se hacían propicios con sacrificios humanos a los despiadados dioses Teutates(Marte)), Esus y Taranis, ante cuyos altares el visitante se estremece ...
Lucano – Farsalia-
O la no menos espectacular:
.. Los leñadores llegaron hasta un magnifico bosquecillo sagrado. Sus ramas entrelazadas rodeaban un frío espacio central en el que nunca brillaba el sol, pero donde abundante agua manaba de oscuros manantiales... los dioses bárbaros que aquí eran adorados tenían sus altares colmados de horribles ofrendas, y los árboles estaban salpicados de sangre humana.. Nadie se atrevía a entrar en ese bosquecillo excepto el sacerdote; e incluso él permanecía fuera al mediodía, y entre el alba y el crepúsculo – por miedo a que los dioses pudieran salir a tales horas
Lucano – Farsalia
Las semejanzas son mas que notorias. Godos y Galos, hacían sacrificios humanos a los dioses en los bosques de sus naciones, donde colgaban los miembros troceados de las victimas en honor a su trinidad divina, entre los cuales estaba el dios Teutates (Marte). Esta semejanza del culto a los dioses entre germanos y celtas, no hace mas que demostrar la teoría sobre la similitud y posible origen compartido de ambas mitologías, fruto de la fusión de ambos pueblos en las zonas fronterizas.
Sea como fuere, parece bastante evidente que el dios Tiwaz, gozó de una importancia notable para el mundo de los godos. Incluso los propios romanos, decían que el pueblo godo procedía del dios de la guerra. También se nos habla de un ritual en honor al dios Tius, mediante el cual se ofrecía sangre, derramada desde un cuenco, a un montículo donde una espada clavada simbolizaba al espíritu del dios. Nuevamente el culto a la espada clavada de los pueblos bárbaros godos y alanos.
Ya hemos dicho lo que representa el dios Tius, la guerra. Es un dios guerrero, de la victoria, de lo justo en la batalla, de la gloria, del honor. Al que rendir culto con sacrificios en gratitud por la victoria conseguida. No olvidemos que entre los godos, se ofrecía parte del botín de guerra al dios, acompañado del sacrificio de los prisioneros.
Curiosa tradición esta germánica, que tiene un paralelismo cientos de años después, cuando un nuevo godo. Ramiro I rey de Asturias. Tras la victoria en la batalla de clavijo, decide imponer un voto (tributo) al apóstol Santiago matamoros. Precisamente en gratitud por la victoria en dicha batalla contra los moros. Así pues, desde ese momento, se pactó con el santo, la entrega anual de una parte de las mejores cosechas (sacrificio). Y del pago de parte del botín obtenido en cada una de las batallas ganadas a los moros. Antropológicamente, una vez mas la estirpe goda realizaba una tradición cultural de su pueblo. El pago de botín en gratitud a su dios de la guerra; Antaño Tius / Marte, mas tarde ya cristianizados, Santiago Matamoros, el hijo del trueno.
Teolfo Rodriguez - Proximamente. Religion y dioses de los godos

Chindasvinto. El anciano rey de los visigodos (642–653)

Sucediendo a Tulga, a quien consiguió usurpar el trono mediante una conjura. Posteriormente se hizo elegir por los nobles y ungir por los obispos el 30 de abril del 642. En su reinado el Estado fue saneado, se eliminaron corrupciones, se sofocaron revueltas y se impulsaron nuevas leyes. Es el padre de quien luego fue su sucesor, Recesvinto.
A pesar de que ya era un anciano de 79 años, su gran energía y fuerza de carácter hicieron someter a su autoridad al clero y a la nobleza. Con el fin de asegurarse su posición frente a cualquier revuelta, una de sus primeras medidas fue ejecutar a 200 godos de las familias más nobles y a 500 de las familias de rango inferior, además de ordenar muchos destierros y confiscaciones de bienes. Los que huyeron se marcharon a la provincia Narbonense, donde recibían apoyo de los reyes francos, o a territorio vascón.
El VII Concilio de Toledo celebrado en el 646 consintió y respaldó sus actos, endureciendo las penas a aplicar a cualquiera que se alzase contra el rey e incluso contra los clérigos que le prestasen apoyo. A éste Concilio no acudieron muchos obispos por la injerencia del monarca en asuntos eclesiásticos: el rey había limitado la potestad del clero para dar refugio a delincuentes en las iglesias, había acabado con algunos de sus privilegios legales (llegó a imponer sanciones pecuniarias a los clérigos que no se presentaran a juicios civiles) y nombraba personalmente obispos.
Sofocada toda oposición, dio al reino un estado de orden y tranquilidad, para después instaurar la monarquía hereditaria, asociando al trono a su hijo Recesvinto, a petición de los obispos debido a su avanzada edad y en contra de lo dispuesto en el IV Concilio de Toledo, mediante una proclamación realizada el 20 de enero del 648. Desde esa fecha y hasta la muerte del anciano el 30 de septiembre del 653, cogobernaron ambos.
A pesar de ser implacable en sus actos políticos, Chindasvinto es recordado en los anales de la Iglesia como un gran benefactor, a la cual hizo grandes donaciones de tierras y privilegios. Saneó la hacienda pública, en parte mediante las confiscaciones de bienes a los rebeldes, en parte por la implantación de un más efectivo y justo sistema recaudatorio.
En el terreno militar, emprendió una campaña para sofocar una rebelión de los vascones y otra de los lusitanos.
Como legislador promulgó multitud de leyes, tanto referidas a aspectos políticos del reino, como relativas a la vida económica y social. Se desconoce la legislación relativa a los judíos si la hubiere. Con la colaboración del prestigioso clérigo Braulio de Zaragoza, inició la elaboración de un código legislativo único para godos e hispanorromanos, que sería terminado y promulgado por su hijo Recesvinto. Esta obra será el Liber ludiciorum o Código de Recesvinto, que derogaba los anteriores Breviario de Alarico usado para los hispanorromanos y Código de Leovigildo usado para los godos.
En los últimos años de su mandato el resentimiento de parte de la nobleza (a quién había confiscado tierras) y el clero (a quién había desposeído de privilegios), llevaron al país a una situación conflictiva, con diversas rebeliones de las que desconocemos sus detalles exactos.
Parece que los últimos años de su vida, Chindasvinto, los ocupó en actos de piedad y beneficencia. Fundó el monasterio de San Román de la Hornija, en San Román de Hornija, (Valladolid), para que a su muerte, a los 90 años, reposasen sus restos en un sepulcro junto a los de su esposa Riciberga, con la que tuvo tres hijos y una hija. Su epitafio, escrito por Eugenio de Toledo, le define como «impío, injusto e inmoral».