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domingo, 26 de julio de 2020

La presencia germánica en la Hispania del siglo V. Por Jorge López Quiroga

Interesante PDF de Jorge López Quiroga en el que se habla y trata la presencia de los pueblos germánicos en la península hispánica del siglo V. Su etnogénesis y sus diferentes aspectos culturales.
Pinchar sobre la imagen para acceder al trabajo. 


lunes, 20 de mayo de 2019

El posible origen del nombre de los Campi Gothorum


La tierra de campos es una gran extensión de terreno llano situado al norte de la península ibérica, dentro de la comunidad de Castilla y León,  compuesta mayormente por las provincias de Palencia, Valladolid, Zamora y León. Genéricamente son tierras llanas, sin apenas accidentes geográficos importantes, compuestas por grandes campos de trigo y extensos pinares de pino Mediterraneo.

Antaño todas estas tierras fueron conocidas como los campos goticos (campi gothorum) y anteriormente con el nombre de campus Gallaeceae, o campos de Gallaecia. Parece evidente deducir que el término de campos Gallaeceae se debe a la provincia romana de Gallaecia, la cual en diferentes periodos del tiempo se extendió administrativamente a toda esa zona, llegando incluso a la Castilla primitiva (aun no existente), conocida como Clunia.

Extensión de la provincia de Gallaecia en el año 411. Momento en el que se reparten las provincias romanas entre los bárbaros llegados en la invasión del 409



En el siglo V la península se ve desbordada por la llegada de grupos invasores barbaros llegados desde centro Europa. Suevos, vándalos, alanos, y más tarde visigodos. los suevos, a priorí el grupo menos numeroso, se asentaría en la provincia romana de Gallaecia tras el reparto del  411.  Con el paso de los años, vándalos y alanos serían derrotados por los visigodos federados de Roma al mando del rey Walia, dejando a los suevos como único grupo invasor militar en toda la Hispania Romana.

Fue precisamente ese el momento elegido por los monarcas suevos descendientes de Hermerico para iniciar una política de casamientos, saqueos y expansión de su reino por España.  

los reyes  Requila y Requiario alcanzaron su máximo dominio en la península Ibérica. Es más, no sería para nada exagerado añadir que la península pudo haber sido sueva y no goda si el devenir histórico hubiera continuado por el mismo camino iniciado por estos dos monarca.

Al respecto el historiador Pablo Díaz en su libro el reino suevo, nos cuenta:
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Tras la entrada de Requila en Merida en el año 440, la capital de Lusitania se convierte en el centro del poder Suevo, que tras una serie de campañas sucesivas, parece extenderse también a las otras dos provincias meridionales. Probablemente no se logro un  poder político efectivo, limitándose a periódicas incursiones de saqueo, (Nde -probablemente por el escaso número de población efectiva de los suevos. Algo que siempre se ha comentado en todos los estudios como impedimento real para poder controlar grandes extensiones de terreno por parte de este pueblo).

No obstante con la toma de Sevilla se genera un importante eje de poder entre dos de las ciudades más importantes de la Hispania meridional. A partir del 449 Rechiario desplaza su atención hacia el norte. Ignoramos si fue suya la iniciativa de casarse con la hija del rey visigodo; pudo ser parte de la política de TeodoricoI  que casó  a otra de sus hijas con el vándalo Humerico, pero el hecho mismo implica la voluntad de una negociación política que pudo tener como finalidad el reparto de territorios o áreas de influencia. Los intereses de ambos en ese momento, parecían concluir en el control de la Tarraconense (NdE - la provincia más romanizada, especialmente en su franja mediterránea o en torno a las ciudades mas importantes de época romana). De hecho hemos visto a Requiario atacar a los vascones, seguramente en su tránsito por los pirineos occidentales hacia la corte de su suegro y, de regreso, saquear Lerida y el territorio de Zaragoza, según Hidacio en colaboración con el bagauda Basilio, con quien coincidirá en un interés común contra el imperio, aunque Isidoro de Sevilla dice que fue en compañía de godos, lo que encajaría mejor con la coyuntura diplomática y política del momento. Sin embargo el acuerdo de romanos y visigodos del 451 detiene el avance suevo hacia Tarraconse. Desde ese momento los suevos parecen centrarse únicamente en Gallaecia, siendo posiblemente en esa década (entre el 450 al 460) cuando se establece finalmente la capital del reino en Braga, aun cuando esto último no solo sea difícil de resolver, sino a la par difícil de demostrar.



En el 456 Teodorico II como federado de roma, entra en la península ibérica con un ejército godo apoyado por guerreros bungundios y tras establecer combate contra los suevos, detiene el avance de estos, marcando un final a su reino y sueño de control de la península. La gloria de Requiario y la dinastía iniciada años atrás por su abuelo Hermerico, se ven truncadas. Con ello se pone fin al intento suevo de crear en España por primera vez una monarquía germánica que dejara atrás el concepto tribal para consolidarse como una monarquía territorial.

Como Díaz avanza, la expansión de los suevos de Rechiario controló grosso modo toda la península ibérica, si bien en algunas zonas su control no era mas que militar. Se puede decir que ejercían un control en toda Gallaecia de corte guerrero. Saqueaban zonas concretas al no existir ningún oponente militar capaz de parar sus pies en aquellos años. Tan solo cuando atacaron la Tarraconense saltándose los tratados, pusieron en marcha un poder militar suficientemente potente como para detenerles.

En el 456 un ejercito comandado por Teodorico II y varios pueblos germanicos, como los burgundios, atravesaron los Pirineos y marcharon hacía la capital del reino Suevo (Bracara) con la intención de aplastar a los hombres de Requiario. La batalla tuvo lugar en el rio Orbigo, en León. Se supone que los suevos no esperaban esta respuesta o ataque, ya que no salieron al encuentro de los godos  cuando estos estaban ya prácticamente encima.

Teodorico II inició una guerra de conquista y castigo contra los suevos de Requiario, cuando estos invadieron la Tarraconensis romana saltándose los acuerdos. En esa guerra los godos ejercieron una represión de saqueo en las principales ciudades del reino suevo. No terminarían hasta matar a Requiario



Sea como fuere lo cierto es que los suevos, bastante menos numerosos, fueron destrozados por los godos de Teodorico II. Hidacio describió el saqueo de grandes ciudades suevas y un salvajismo terrible por parte de los visigodos, burgundios y francos. Desde ese momento el intento de expansión y control de la península por parte de los suevos cesó por completo, quedándose arrinconados en el noroeste de la península. Ahí se creó el reino de Gallaecia, el primer reino de España antes de la llegada de los visigodos. Un reino que puso haber sido mucho más, pero que lamentablemente quedó en un intento.

A partir de ese momento Teodorico II, pondría al mando de Gallaecia al varno Aiulfo. Nuevamente Pablo Díaz nos dice:

Acerca de este personaje los datos que disponemos son dudosos y no aclaran demasiado. Por un lado Hidacio nos dice que “abandonó a los godos”, y por otro Jordanes le denomina traidor. Lo que parece evidente es que con el paso de los años Aiulfo se dejó seducir por el poder, y bien aliándose con los suevos intentó reconocerse como rey de Gallaecia, o bien narcotizado de poder decidió proclamarse  rey o soberano de Gallaecia con demasiada autonomía para lo que los godos consideraban. Sea como fuere, es jordanes también quien nos aclara su final. Teodorico II manda nuevamente tropas a Gallaecia para poner fin al sueño de Aiulfo. Nuevamente llega una inestabilidad al reino de Gallaecia, pues tras la muerte de Aiulfo, los suevos del norte designan como caudillo a Maldras quien ha de imponerse a una facción de suevos que reconoce como rey a Framtano. Este último no dura mucho en el poder, y es sustituido por Remismundo, de quien se dice que buscó ayuda entre los godos de la corte de Tolosa para aspirar al poder. En cualquier caso vemos.

Tras la derrota de Requila por los ejércitos godos de Teodorico II, Gallaecia, antiguo reino suevo, cae en diferentes conflictos civiles por mantener el poder y control del trono.



Tras la batalla del río Orbigo y el saqueo de las tierras suevas a manos de los soldados de Teodorico II, Los suevos comenzaron una serie de conflictos civiles dentro de su propio reino. Es posible que alimentados por intereses geopolíticos desde fuera, como diríamos hoy, es posible que por simple lógica natural ante una ausencia de poder. Lo cierto es que desde ese momento, parece ser que la tierra de campos, fue ocupada por grandes grupos de tropas godas a modo de destacamentos militares para impedir una nueva expansión de los suevos hacía la Tarraconensis. Es entonces donde pasó su nombre de campos de Gallaecia, a Campi Gothorum, o campos de los godos. Otra teoría cuenta que le viene el nombre al ser la primera zona donde se asentaron los visigodos en su totalidad tras perder el reino de Tolosa a manos de los Francos. Es posible que en el fondo, las dos teorías sean ciertas. Por un lado se asentaron tropas godas para evitar una nueva expansión, o tentación de expansión de los suevos. AL tiempo que fue donde llegaron los godos exiliados tras la derrota de voullie, precisamente por ser una zona donde ya había asentamientos de ellos.   

Alvar Ordoño

viernes, 30 de noviembre de 2018

Sigerico, el rey godo que gobernó siete días.

Sigerico fue un rey visigodo que gobernó durante siete días en el año 415. Su nombre significa Rey Victorioso o Rey de la Victoria (gótico sigis-victoria y reiks-rey).

Tras el asesinato de Ataúlfo, por un asesino al servicio del general Sarus, quien había sido mandado asesinar anteriormente por Ataúlfo y era el hermano de Sigerico, se generó una lucha por el control del trono entre Sigerico y Walia, hermano de Ataúlfo, ganando en un principio Sigerico.

Sigerido dió pruebas inequivocas de su crueldad y odio hacía los descendientes de Athaulfo. A los pocos días de gobierno ordenó matar a los seis hijos de Ataúlfo, para evitar futuros descendientes. Los hijos del viejo rey muerto supuestamente por Evervulfo, estaban bajo custodia del obispo godo Sigisaro. Los sicarios de Sigerico pasaron a todos a cuchillo en una orgía de sangre.

Pero las humillaciones para con la familia de Athaulfo no quedaron ahí. Gala Placidia, la esposa romana del godo, fue humillada en publico por el nuevo rey de los bárbaros, obligándola a caminar descalza con las manos atadas delante del caballo triunfal de Sigerico hasta doce millas afuera de la ciudad de Barcelona. 

Ese fue la gota que colmó los ánimos de Walia, el hermano de Athaulfo. El clan de los Baltingos, los descendientes del mítico Baltha / Waltha (de quien se supone que podría derivar el cantar de Waltarivs) era muy poderoso entre los visigodos. Y también los Amelungos (Amalos) otro clan potente entre los visigodos muy vinculado a la figura de Athaulfo desde la época de Panonia, quienes también se sintieron ofendidos y profundamente molestos por la entrada despiadada de Sigerico y su venganza contra Athaulfo.

Con un panorama así no tardaron en comenzar las intrigas en la corte del nuevo rey. Siendo asesinado a los siete días de gobernar por algún partidario de Walia el godo, quien tras la muerte de Sigerico se transformaría en el nuevo rey de los visigodos 


martes, 27 de noviembre de 2018

La saga de Hervarar y su relación con el greotungo Hermanarico, rey de los godos

La saga Hervarar (en nórdico antiguo: Hervarar saga ok Heiðreks) o la Saga de Hervör es una saga legendaria del siglo XIII que combina temas de varias otras sagas más antiguas. Es considerada de gran valor por diferentes razones, aparte de su calidad literaria. Contiene información sobre las tradicionales guerras entre godos y hunos del siglo IV, y la última parte es utilizada como fuente de la historia medieval sueca. Más aún, sirvió como fuente de inspiración para Tolkien cuando dio forma a las leyendas de la Tierra Media.

La saga trata sobre la espada Tyrfing y de cómo fue forjada y maldita por los enanos Dvalin y Durin para el rey Svafrlami. Luego, la perdió con el berserker Arngrim de Bolmsö, quien se la dio a su hijo Angantyr. Angantyr murió durante una batalla en Samsø contra el héroe sueco Hjalmar, cuyo amigo Örvar-Oddr enterró la espada maldita en un túmulo junto con Angantyr. Del túmulo fue tomada por la hija de Angantyr, la skjaldmö Hervör, quien convocó a su padre muerto para reclamarle la herencia. Luego la saga continúa con ella y su hijo Heiðrekr Ulfhamr, el rey de Reidgotaland. Entre sus hijos Angantyr y Hlöd hay una gran batalla por la herencia de su padre y Hlöd es ayudado por los hunos, pero es derrotado y muerto.



En el final, la saga relata que Angantyr tuvo un hijo, Heidhrekr Ulfhamr, quien fue rey de Reidgotaland durante un largo período. La hija de Heidhrekr era Hildr y tuvo un hijo llamado Halfdan el Valiente, quien sería el padre de Ivar Vidfamne. Luego la saga recita una línea semilegendaria de reyes suecos hasta el histórico Felipe Halstensson.

La saga aparece en muchos manuscritos, pero hay tres versiones diferentes llamadas H, R y U, de las cuales H y R están preservadas en papel pergamino. H está preservada en el Hauksbók (A.M. 544, 4.º), por Haukr Erlendsson, de ca. 1325. R, o MS 2845, 4.º, se conserva en la Biblioteca Real de Dinamarca en Copenhague y data del siglo XV. También hay una versión llamada U que es parcialmente preservada como R:715 en la Biblioteca de la Universidad de Upsala, y como AM 203 fol. en la Biblioteca de la Universidad de Copenhague. Esta versión es de mediados del siglo XVII y fue escrita por Síra Jón Erlendsson en Villingaholt (d. 1672).

Sin embargo, estas fuentes difieren un poco. Por ejemplo, R es al parecer el más cercano a la versión original y es más similar a U que a H, pero carece del primer capítulo y de un final. Por otra parte, incluye la canción de la muerte de Hjalmar. H finaliza con Gestumblindi y R concluye justo antes de terminar el capítulo 12. Sin embargo, hay dos copias de H del siglo XVIII H, AM 281, 4.º (h1) y AM 597b, 4.º (h2), y mantienen las adivinanzas de Gestumblindi de la versión H.


El tema de las guerras de los godos con los hunos está basado en eventos de principios del siglo IV que fueron transmitidos por más de mil años.

Es un testimonio de una gran época, donde los nombres aparecen en formas germánicas genuinas sin ningún rastro de influencia latina. Los nombres para los godos al parecer dejaron de usarse a partir del 390, nombres como Grýting (ostrogodo, cf. la forma latina Greutungi) y Tyrfing (visigodo, cf. la forma latina Tervingi). Los eventos tienen lugar donde los godos vivieron durante las guerras con los hunos. La capital goda Arheimar se encuentra ubicada en el río Dniéper (...á Danparstöðum á þeim bæ, er Árheimar heita...), el rey Heidrek muere en los montes Cárpatos (...und Harvaða fjöllum) y la batalla con los hunos se desarrolla en las planicies del Danubio (...á vígvöll á Dúnheiði í Dylgjudölum). El mítico bosque de Myrkviðr que separa los godos de los hunos, parece corresponder con Palus Maeotis, la desembocadura del río Don en el mar de Azov.

Aunque los nombres poseen una base histórica, los acontecimientos en sí han sido difíciles de comparar con lo que proporcionan otras fuentes. Ya que el nombre de Heidrek (nórdico antiguo: Heiðrekr) era sinónimo con Hermanarico (heiðr significa "honor" y "gloria", y Aírman-, en nórdico antiguo Jörmund significa "gran"), una posible relación es que Heidrek el Sabio, nieto de Heidrek Ulfham, corresponda con Hermanarico, el rey de los greotungos (godos). Se dice que Heidrek Ulfham gobernó a los godos por un largo tiempo, y Jordanes relata que Hermanarico vivió 110 años. Si es así, puede que la saga Hervarar relate parte de la historia goda que no fue cubierta por otras fuentes.


Historicamente el rey Hermanarico gobernó del año 340 al 375. Jordanes, en su libro De origine actibusque Getarum, indica que fue hijo y sucesor de Aquiulfo.​ Su carácter histórico no deriva de ser mencionado por Jordanes, sino por ser citado como rey por fuentes romanas contemporáneas. Así, Amiano Marcelino indica en su Res Gestarum que fue un rey greutungo, el pueblo del cual los ostrogodos eran descendientes directos.​ Según Amiano, Hermanarico era «uno de los reyes más belicosos» y «gobernaba unas amplias y fértiles regiones».

Según Jordanes en su Getica, Hermanarico gobernó un extenso reino cuyo núcleo estaba en la actual Ucrania. En el nordeste incluía el país de los fineses, que habitaba en las llanuras del Oká y del Volga, en el noroeste al país de los eslavos, hasta el área de la fuente del Dniéster, el Vístula y el Daugava. Al este del Don tenía a los alanos como vecinos y al oeste del Dniéster a los tervingios.​ Sin embargo, otros autores ponen en duda la existencia de tal reino y consideran que solamente gobernó a los tervingios, ya que se carece de fuentes que avalen el relato tardío de Jordanes.​ En cualquier caso, el reino de Hermanarico, aunque extenso, no se podía comparar en ningún modo con el Imperio romano, pues se trataría de una confederación laxa de tribus de origen sármata y gépido, sometidas por la fuerza.

Alrededor del 370 aparecieron en las fronteras ostrogodas los primeros jinetes hunos. Los ostrogodos luchaban de forma parecida, pero al final siempre salían derrotados en todas las escaramuzas. Desde entonces hasta 375, los hunos provocaron un baño de sangre en el país, Gothiscandza que fue prácticamente desintegrado como tal. Ya anciano, herido y abatido por la desaparición de su reino, Hermanarico se suicidó. Le sucedió Vitimiro, un miembro de su familia. Tras su muerte, los ostrogodos y visigodos se separaron definitivamente.

El fin del reinado del cruel rey ostrogodo se debió posiblemente al avance de los temidos jinetes hunos. Estos comenzaron una política de invasión militar de Europa, y tras derrotar a los alanos, o forzar si migración hacia occidente, comenzaron la conquista de las tierras de los greotungos al cruzar el Dnieper, Los historiadores dicen que Hermenerico fue herido en batalla, y siendo ya muy viejo y anciano decidió poner fin a su vida suicidándose al ver su reino arrasado por los jinetes de las estepas asiáticas. Si bien otras fuentes como la Volsunga islandesa, apunta otro origen de su muerte.

Al parecer el rey murió por unas heridas sufridas en un ataque de los hermanos de su esposa Sunilda, a quien el rey había ordenado descuartizar años antes por el viejo y salvaje método de desmembrar su cuerpo atando sus extremidades a cuatro caballos. La razón de tan salvaje y atroz destino parece residir en el adulterio de Sunilda con uno de los hijos de un rey subordinado al greotungo. Amnius y Saros fueron quienes vengando a su hermana atravesaron con lanzas el cuerpo del anciano Hermanarico que murió por las fuertes heridas.







Hermanarico, rey de los Greotungos del 340 al 375

Hermanarico gobernó del año 340 al 375. Jordanes, en su libro De origine actibusque Getarum, indica que fue hijo y sucesor de Aquiulfo.​ Su carácter histórico no deriva de ser mencionado por Jordanes, sino por ser citado como rey por fuentes romanas contemporáneas. Así, Amiano Marcelino indica en su Res Gestarum que fue un rey greutungo, el pueblo del cual los ostrogodos eran descendientes directos.​ Según Amiano, Hermanarico era «uno de los reyes más belicosos» y «gobernaba unas amplias y fértiles regiones».

Según Jordanes en su Getica, Hermanarico gobernó un extenso reino cuyo núcleo estaba en la actual Ucrania. En el nordeste incluía el país de los fineses, que habitaba en las llanuras del Oká y del Volga, en el noroeste al país de los eslavos, hasta el área de la fuente del Dniéster, el Vístula y el Daugava. Al este del Don tenía a los alanos como vecinos y al oeste del Dniéster a los tervingios.​ Sin embargo, otros autores ponen en duda la existencia de tal reino y consideran que solamente gobernó a los tervingios, ya que se carece de fuentes que avalen el relato tardío de Jordanes.​ En cualquier caso, el reino de Hermanarico, aunque extenso, no se podía comparar en ningún modo con el Imperio romano, pues se trataría de una confederación laxa de tribus de origen sármata y gépido, sometidas por la fuerza.

Alrededor del 370 aparecieron en las fronteras ostrogodas los primeros jinetes hunos. Los ostrogodos luchaban de forma parecida, pero al final siempre salían derrotados en todas las escaramuzas. Desde entonces hasta 375, los hunos provocaron un baño de sangre en el país, Gothiscandza que fue prácticamente desintegrado como tal. Ya anciano, herido y abatido por la desaparición de su reino, Hermanarico se suicidó. Le sucedió Vitimiro, un miembro de su familia. Tras su muerte, los ostrogodos y visigodos se separaron definitivamente.

Según la Volsunga saga, Hermanarico mandó ajusticiar a su esposa Sunilda, descuartizándola atándola a cuatro caballos que la desmembraron al tirar cada uno en una dirección, acusada de adulterio con el hijo del rey Randver, aun cuando algunos investigadores apuntan a una posible infidelidad con uno de los propios hijos del rey.

viernes, 15 de junio de 2018

Túnica bárbara del siglo VI

Ejemplo de túnica bárbara utilizada durante el siglo VI. Una túnica usada por los vándalos como puede apreciarse en el mosaico romano de Túnez, donde un soldado vándalo combate contra un oso.

Es posible que el estilo de túnica se utilizará ya a finales del siglo V


viernes, 6 de abril de 2018

sábado, 10 de febrero de 2018

Gothus el gigante origen de los godos según la mitología del monje gales Ninnius

Siguiendo con la mitología expuesta por el monje galés Ninnius, Gothus es uno de los hijos del gigante de la guerra Armenon. Aquí si nos encontramos con la dualidad tan propia de los pueblos indoeuropeos. Y es que Gothus, el gigante padre de la estirpe de los godos, sí es lo mismo que Gaut o Gautúr. El propio escritor dice, apoyado hoy en día por los mitólogos del germanismo, que los godos descienden de Gothus. Al tiempo que los historiadores, reconocen actualmente, que el pueblo godo se consideraba descendiente de un dios del que tomaron el nombre de Getas (godos). 

El nombre de esa deidad nos ha llegado a través de escritores clásicos como Jordanes. Quien nos describe cultos prohibidos de los arcanos godos en el este de Europa. Hacia un dios llamado por ellos Gaut (Odin), Gautúr, Gutar. A quien sacrificaban seres humanos antes de las guerras colgándolos de árboles, o despedazándolos y colgando sus miembros en los bosques.

Es por tanto Gothus, lo mismo que Gaut, pero quizás en una evolución menor y desconocida de la mitología goda. Semejante al Gigante dios padre de la estirpe o el pueblo. Jugando a deducir e imaginar, podríamos decir para entendernos. Que  quizás Gothus fue la forma de Gigante del hijo de Armenon, antes de cumplir unas pruebas o mandatos, por los cuales transformarse en Dios. Algo también muy típico y propio de los pueblos indoeuropeos a lo largo de todas sus leyendas y sagas.
En el aspecto ritual y simbólico. Gothus será el equivalente a Gautúr, pero en una faceta mas primitiva. Aun así, Gothus es Gaut, es Gautúr, es Gutar, Odin, Wotan.


Religión de los antiguos Godos - Héroes y semidioses del mundo godo. El misterio de las Alirunnias

31 de Mayo del 2010 
(Religión de los antiguos Godos - Héroes y semidioses del mundo godo)

En la historia mitológica del mundo godo, hay un suceso plagado de misterio. Dicho suceso, fue recogido por Jordanes, y cientos de siglos después, por el rey de Castilla y Leon, Alfonso X el sabio. El cual se consideraba descendiente de los godos. En su Estoria General. Recoge el mismo dato que Jordanes sobre unos místicos y maléficos fantasmas del bosque que aterrorizaron a los godos.

Cuenta la historia que Gardarigo el grande, tercer rey godo después de la llegada a Escitia, expulsó de su ejercito a unas mujeres hechiceras cuya presencia consideraba maléfica para sus tropas, y que llamaban en la lengua de los godos Alirunnias. Estas hechiceras expulsadas vagaban solas por los montes y bosques. Allí, se encontraron con unos hombres montesinos llamados (dice la crónica) “sátiros y faunos”

(...) Y estos tales quando fallaron aquellas mugieres de los godos, yoguieron con ellas et fizieron fijos et fijas (...)

Alfonso X Estoria General

Los frutos de esa unión se criaron en los pantanos de la laguna de Meotida y fueron apareciendo posteriormente en las tierras de los godos como cazadores furtivos y espías que indagaban sobre los bienes que había en Escitia. Dicho relato en el capitulo 400 de la crónica de Alfonso X el sabio, y coincide con idéntico relato en la historia de Jordanes.

¿Quiénes eran esas mujeres?... ¿Quiénes fueron los descendientes de esas mujeres, que como fantasmas vivían en los bosques, cazando y espiando a los godos?. Una explicación lógica y basada en la historia, nos dice que las mujeres a las que Gardarigo expulso del ejercito y pueblos de los godos, eran hechiceras escitas, las cuales en los bosques, mantuvieron relaciones sexuales con los hunos y quizás con mongoles. A los que los godos confundieron con animales o seres monstruosos y no humanos. Estos serian los sátiros y faunos de la crónica de Jordanes. Tras lo cual realmente se escondería únicamente un atributo mágico de criatura monstruosa semejante al troll de los germanos.

Los Hunos tenían la costumbre de deformar sus cráneos, una practica muy extendida entre los pueblos de las estepas asiáticas. Es posible que su barbarismo, y su aspecto físico poco habitual en aquella Europa, despertara los temores de los godos y otros pueblos, quienes les consideraron criaturas relacionadas con las fuerzas oscuras y negativas de los bosques

Así pues, la llegada de los hunos y sus luchas contra los godos en el este, fueron explicadas en parte, con una leyenda mitológica, quizás basada en una realidad, o cuanto menos recogida como esta por Jordanes.

Las Alirunnias, leyenda o no. Eran para los godos, unos espíritus femeninos, semi hechiceras, capaces de maldecir y de trasmitir desgracias a los hombres de la estirpe. Ellas vivían solas en los bosques realizando sus rituales, y tenían poder sobre las criaturas del mundo natural y fantasmagórico; tales como sátiros y faunos, trolls y trasgos. No podemos decir que fueran realmente criaturas infernales, si no mas bien pequeños demonios o simples espíritus maléficos.

Años mas tarde el escritor Jesús Callego, recoge en sus mundos mágicos. Como los godos a su entrada en Hispania, eran aterrorizados por la creencia de las lamias. Al parecer los godos tenían pánico a estas mujeres que también vivían en los bosques solitarios, como sus ancestrales Alirunnias.

Las lamias al igual que estas, eran mujeres solitarias, que seducían a viajeros o guerreros, para chuparles la sangre. Si bien no es el mismo mito, ya que habían pasado unos cuantos años. Si son parecidos en su raíz. Y me atrevería a decir que es una evolución con una creencia antropológica de una misma base. Los visigodos, temían a las lamias, por que estas les recordaban a las Alirunnias de su pasado... las cuales habían dejado huella en su recuerdo genético. Algo similar al miedo atávico que hoy en día todo ser humano tiene hacia la serpiente, y el cual procede en parte del mito, en parte del pasado primitivo del ser humano.

Resultado de imagen de The huns

Guerrero huno bebiendo en un cráneo utilizado como copa. Era una de las leyendas, mitad ficción mitad realidad, que circulaban en el occidente Europeo referente a la ferocidad y salvajismo de los hunos. De quienes los tardo romanos llegaron a asegurar que no tenían dioses. Intentando reflejar así su inhumanismo. Eran tan bárbaros que no tenían capacidad para creer en dioses, como los animales.


Alvar Ordoño 2010 - Recreador e investigador histórico de los grupos; BAIRA, REGNUM CASTELLAE, e HISPANIA GERMANORUM - Fundador de HISPANIA DE LOS VIKINGOS, y presidente de ASOCIACION CULTURAL  LORDEMANOS ESPAÑA.

martes, 2 de enero de 2018

sábado, 2 de diciembre de 2017

viernes, 1 de diciembre de 2017

La nobleza visigoda en Hispania

En las fuentes antiguas aparecen términos para denominar a los miembros de la nobleza como: seniores palati, primates, optimates. Las estirpes de la nobleza de sangre visigoda fueron intencionadamente mermadas por sucesivas limpiezas realizadas por los reyes. Nuevos miembros accedieron a la oligarquía nobiliaria al formar parte de la clientela real, vinculándose al rey por fidelidad y servicios a la corona. Las fuentes utilizan la locución fideles regis para designar a los clientes del monarca. La clase nobiliaria estaría formada por unas 1.500 familias, es decir, de 7.000 a 10.000 individuos. Esta clase se dispersó por todo el territorio , buscando el control administrativo y militar de las provincias. 


El invierno llega a la Hispania Gothorum

Ha costado, pero en algunas zonas del reino norte ya se ven las primeras nevadas. Esperemos que sean el principio de u invierno lleno de lluvias y nieves, en la primavera lo agradeceremos. En los montes los godos que guardan los pasos librandolos de ladrones, parecen mirar las tierras llanas de las mesetas donde una vida mas cómoda aguarda en las villas y ciudades de origen romano.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Los visigodos en la comunidad de Madrid

Se habla mucho del Madrid de los musulmanes, pero pocas veces se cae en el detalle de la existencia previa de asentamientos visigodos con necropolis importantes por sus ajuares en gran parte de la actual comunidad. 
En el siguiente mapa se ven algunos de esos asentamientos dentro del maga político actual. Esperemos que con el tiempo el pasado medieval y tardo antiguo de los godos sea reconocido como una de las partes mas importantes del legado histórico político que llegaría en toda la península, dándoles con ello el reconocimiento que merecen.



viernes, 25 de agosto de 2017

¿Fue La Carisa la roca de Pelayo? por José A. Ordónez

¿Lideró Pelayo en La Carisa una primera acción defensiva de los cristianos del Norte contra la invasión musulmana previa a la batalla de Covadonga? Pruebas concretas no hay ninguna, pero cada vez cobra mayor verosimilitud que las murallas del Homón de Faro correspondan a esa «roca de Pelayo» que, según las crónicas árabes, alcanzaron las tropas de Muza en una campaña desarrollada entre 712 y 714, es decir, de seis a ocho años antes del mítico choque de Covadonga. 

Historiadores musulmanes de todo crédito señalan que, en aquella campaña, Muza y sus hombres llegaron la «roca de Pelayo», un lugar elevado, bien defendido y cercano al mar, donde destruyeron y quemaron todos los signos cristianos. El Homón de Faro, en La Carisa, es un lugar elevado y bien defendido, desde el que se ve el mar y que, para el que llegara a la región desde la Meseta, no dejaría de estar próximo al Océano. ¿Es este el emplazamiento reseñado? ¿Fue Pelayo, ya entonces, quien lideró esta oposición al invasor? «Por ahora la historia no tiene respuestas, pero lo que está claro es que se han abierto estos y otros interrogantes que, quizás, serán resueltos en el futuro». Lo dice Jorge Camino, director de las excavaciones arqueológicas de La Carisa sólo unos días después de la finalización del congreso internacional en el que se abordó la relación de las murallas defensivas localizadas en el Homón de Faro y en la vía de La Mesa con los orígenes de la Monarquía asturiana. La cita arrojó varias conclusiones interesantes y, además, según Camino, «ha permitido que tomara cuerpo la teoría de que la acción de Covadonga y la creación del Reino de Asturias pudieron cimentarse en una base ideológica de amplia cobertura social y territorial, que poco años antes ya había expresado uno de los principales rechazos a la conquista islámica en plena Cordillera, tanto en La Mesa como en La Carisa, como ya sucediera sietes siglos antes con la invasión romana». 

La versión más aceptada en el congreso es que las murallas de La Carisa y de La Mesa hicieron frente a la invasión islámica y que en ellas puede estar inscrita una interpretación del origen de la Monarquía asturiana unida a la Visigoda. En este sentido, Camino señala que «con independencia de que los defensores de esas plazas fuertes fueran astures, lo cierto es que, a la larga, se trataría, en cierto modo, de los últimos defensores del reino visigodo, al menos de la facción rodriguista gobernante». Es decir, que, a juicio de los expertos, si Pelayo estuvo realmente en la Cordillera representaría a esta tendencia oficial, con lo que ganaría enteros la teoría que liga el nacimiento del Reino de Asturias con una continuidad del de Toledo. En definitiva, apunta Camino, que «esas murallas pueden representar el enlace entre dos grandes episodios: la caída de la monarquía visigoda y la creación de la de Asturias». Es más, el arqueólogo defiende que «si se demuestra la contemporaneidad de otras defensas similares en la vía cántabra del Escudo podría justificarse un frente de mucha mayor envergadura y, lo que sería aún más importante, la unión entre los hijos de Pelayo y de Pedro, duque de Cantabria, para la expansión del reino». En este sentido, el arqueólogo añade que «ambos formarían parte del bando rodriguista y se unirían en una alianza fundamental para el proyecto de la Reconquista». 

Aunque el objetivo inicial en La Carisa del equipo arqueológico integrado por Jorge Camino, Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada estaba centrado en conocer un campamento romano que fue parte fundamental en la conquista de Asturias efectuada por las legiones de Publio Carisio, una sorprendente paradoja arqueológica causada por el descubrimiento de las fortificaciones ástures del Homón de Faro, a las que se agregaron las de El Muro en la vía romana de La Mesa, provoca que las investigaciones se vean inmersas en la etapa que precede al nacimiento del Reino de Asturias. 

Lo cierto es que las hipótesis que asocia estas defensas con la invasión musulmana es la que menos obstáculos ofrece. Se trata de un acontecimiento militar de sobrada entidad que permite explicar una respuesta como la realizada en el corazón de la Cordillera. Las expediciones agarenas por todo el solar visigodo eran una consecuencia de la coyuntura de guerra civil que enfrentó a las facciones de Vitiza y de Rodrigo por el dominio del reino. Desmoronado el núcleo del ejército en Guadalete, la capacidad de resistencia quedó fiada a cada territorio. La contundencia bélica de las tropas musulmanas -beréberes en su mayor parte- facilitó un clima de pactos que hizo caer en cadena la autonomía defensiva de las demás zonas. Las crónicas insisten en la huida a las montañas norteñas de numerosa población, entre la que se encontrarían remanentes del ejército y del aparato cortesano. 

En este escenario, Camino apunta que «si las expediciones tardaron un par de años en alcanzar las tierras asturianas, hubo tiempo real para materializar un plan defensivo como el de El Homón de Faro y El Muro». Es más, de acuerdo a su versión, las élites locales habrían adoptado la bandera rodriguista, quizá con el concurso de grupos de refugiados, y trataron de hacer frente a las correrías musulmanas en las vías de La Carisa y La Mesa, probablemente con Pelayo ya al frente de las huestes.


Articulo escrito por José A Ordoñez - ¿Fue La Carisa la roca de Pelayo? para Lns.es cuencas publicación digital, espacil cultural

martes, 22 de agosto de 2017

Incursiones marítimas germánas a Hispania anteriores a la era Vikinga, entre los Siglos III y V. Por Alvar Ordoño

Se han tratado y estudiado en innumerables ocasiones las incursiones normandas ocurridas en la península ibérica  entre los siglos IX y XI. Más exactamente y con una aproximación relativa entre los años 844 y el 1045. Iniciándose el proceso con el primer avistamiento documentado en las costas cantábricas en el año 844 frente a la ciudad de Gijón. Y terminando en el año 1045 con la batalla de las torres del Oeste en la localidad de Catoira (Galicia). Donde el obispo Cresconio derrotó a una flota de lordemanos que asolaban la zona, y entre los que se ha querido ver, sin pruebas de ello naturalmente, al temido Ulf el gallego. Aunque bien es cierto que la fecha del combate de Cresconio está sometida a debate y discursión (Eduardo Morales – Hisptoria de los vikingos en España, CAP XIII, pag 209 – últimas incursiones ) nos sirve para establecer con un margen de error año arriba año abajo, una fecha inicial, y una final de lo que podríamos definir de una forma un tanto arbitraria como “la era vikinga hispanica”.

A lo largo de esos casi 300 años, los normandos llegados desde diferentes puntos del norte de Europa, entre los que se encontrarían principalmente Inglaterra, Noruega, Dinamarca, Francia, e Irlanda. Asolarían con mayor o menor intensidad una franja costera que iría desde el norte cantábrico, hasta toda la costa Atlántico española (Galicia) y portuguesa. Incluyendo Andalucía y partes del Mediterráneo en las incursiones del siglo IX. Hay que tener en cuenta que ninguna incursión documentada posterior al siglo IX llegó a pasar el estrecho de Gibraltar, entre otras causas por la política preventiva de Abderraman tomada tras los devastadores ataques del año 858, Atribuidos tradicionalmente  a Hastings y Bjorn costado de hierro. Si bien aquí se establece un dato curioso que me parece interesante mencionar, la incorporación de mercenarios irlandeses a la flota Lordemana en ese año (presumiblemente solo documentados en esa fecha).

Para Steentrup el relato de una crónica irlandesa sobre los hijos de Ragnall, primogenito del rey de Lochlann, y las hazañas y aventuras de este contra los musulmanes, debe situarse inequívocamente en el contexto de la segunda invasión del siglo IX (José Carlos Sánchez Pardo – Los ataques vikingos y su influencia en la Galicia de los siglos IX – XI – Anuario Brigantino 2010 nº 33, Pag 64 – 3.2. Segunda incursión vikinga a Galicia). Parece razonable pensar que la única forma que los irlandeses de aquellos años tuvieron de enfrentarse con musulmanes, fue en las costas de España, llegando como apoyo mercenario local de las colonias existentes de normandos Noruegos en el país.

No obstante no existe documentación exacta en ninguna crónica hispana que hable de irlandeses entre la flota y guerreros del siglo IX, mientras que por ejemplo sí existen referencias de franceses. Queda por tanto dentro de las hipótesis y de los misterios relacionados con las miles de lagunas que ofrece la historia. Exactamente igual que la teoría al respecto de Anton Erkoreka, para quien la llegada de irlandeses pudo no estar relacionada con la llegada de Hastings y Bjorn, sino con una incursión llegada desde Dublín contemporánea a la de los dos famosos caudillos, que el escritor  vasco relaciona con el supuesto asentamiento de la ría de Mundaca, y con el secuestro del rey de Pamplona utilizando una vieja calzada romana, y no el río Ebro. Esta incursión estaría a mi modo de ver más relacionada con la leyenda y la mitología que con la realidad. Pues incorpora además sucesos y episodios propios de las leyendas y las dinastías legendarias vascas, relacionando a los dos caudillos vikingos llegados desde Irlanda, y que Erkoreca atribuye los nombres de Olaf el blanco e Ivar el Culebro con Jaun Zuria, mítico primer señor de Vizcaya que vence a las tropas asturianas (Anton Erkoreka – Los vikingos en la península ibérica. CAP – Los vikingos en Vasconia, pag 21, De nuevo en la ría de Mundaca (844m 858-861).

Pero dejemos de lado este tema y centrémonos en los ataques anteriores a la era vikinga. Aun cuando relacionados con las poblaciones proto vikingas y germánicas que años más tarde darían origen a los piratas del mar, lo cierto es que las incursiones llegadas desde el norte en años muy tempranos, no pueden ser llamadas vikingas, ni tratadas como tales. Ni tan siquiera aparecen en las crónicas romanas de la época con ese nombre o similar, entre otras cosas porque como puede suponerse aun estamos muy distantes en el tiempo de la era vikinga desde un punto de vista rigurosamente histórico.

La primera aproximación que tenemos documentada relacionada con incursiones marítimas por el litoral cantábrico, esta relacionada con los francos en plena era de las migraciones bárbaras. En el siglo III de nuestra era barcos procedentes de la zona norte de Europa, donde se establecían los francos, atacan en varias ocasiones todo el norte cantábrico. Aun cuando estas incursiones no tuvieron demasiado éxito quedándose tan solo en algunas rapiñas de aldeas, siendo todas ellas reprimidas con eficacia por el emperador Maximiliano Hercúleo.


Desde el siglo III hasta el V no se tienen información documentada de nuevos ataques marítimos. Es precisamente en ese siglo, en el V, con una Europa en pleno apogeo de las migraciones e invasiones germánicas, cuando el norte de España es atacado una vez más por mar. Este aspecto es poco conocido aun cuando tiene algunos episodios realmente interesantes de tratar.  La primera referencia con la que nos encontramos referida al tema procede de Hidacio. El historiador gallego de marcado carácter “anti suevo”, recoge en su Chronica,  un incidente relacionado con los vándalos. En el año 455 “unos vándalos de modo repentino. Desembarcaron con sus barcos en la localidad de Turonium en las costas de Gallaecia y capturaron familias de muchas gentes” / vandali navibus Turonium in litore Gallaeciae repente advecti familias capiunt plurimorum /. El problema con el que nos encontramos en este caso es señalar con exactitud de donde procedían esos vándalos, y cual era la localidad de Turonium. 

Los vándalos eran un pueblo germánico procedente de Escandinavia, que llegó a Hispania atravesando los pirineos en el año 409 junto a los alanos. Estaban divididos en dos grupos, Asdingos y Silingos, cada uno de ellos con su respectivo rey. Tras la derrota de los asdingos a manos de los federados visigodos del imperio liderados por Walia, se unieron con los silingos y comenzaron una aventura que les llevaría hasta la conquista de Africa en el 429. A simple vista vemos un error en las fechas que nos impide atribuir una invasión marítima procedente de Hispania a manos de los vándalos. Si en el 429 ochenta mil de ellos unidos con los alanos llegan a África, significa que en el 455 ya no estaban en la península, por tanto la lógica nos hace pensar que el ataque marítimo de los piratas vandálicos procedía del continente africano. 

Máxime cuando desarrollaron una importante flota que les llevó durante el 440 bajo reinado del rey Genserico, a saquear importantes puntos del Mediterráneo, entre los que se encontraban Sicilia, Cerdeña, Grecia y las islas Baleares. No obstante algunas hipótesis nuevas de historiadores renombrados ofrecen una segunda versión sobre el origen de la invasión marítima de Galicia a manos de los bárbaros durante el siglo V. Ch. Courtuis en les vandales ofrece la primera versión que señala a una invasión interna procedente de la propia Hispania y no de Africa. Para el historiador francés no se trataría de una flota procedente de Cartago, sino de vándalos residuales asentados en Hispania que no siguieron a sus compañeros hasta el continente africano. Plantea la dificultad, aun aceptando que fueran buenos navegantes, de que una flota vándala saliera de Cartago con el único objetivo de saquear Gallaecia. Una tierra que en aquellos años no tenía aun las grandes iglesias ni la importancia simbólica que llegaría a tener siglos después. 

Thompson por su parce acepta la hipótesis de Hidacio, aceptando que la incursión llegó desde Cartago. Por el contrario para Javier Arce, en su libro Bárbaros y romanos en Hispania  400 – 507. Se hace eco de Ch. Courtois, asimilando la idea de una incursión que correspondería a vándalos residuales que aprovecharon la expansión sueva hacia el sur de Hispania con objetivo la Baetica y Cartaginensis (año 441), y las malas relaciones existentes entre estos y la población nativa gallega, para asolar las costas. Sea como fuere nuevamente nos movemos en el terreno de las hipótesis, y con lo único que podemos contar fehacientemente es con el hecho de que los vándalos según recoge Hidacio, atacaron por mar las costas Atlanticas de Galicia sin ningún tipo de resistencia por parte del reino suevo. 


De tratarse de vándalos residuales, la operación carecería de interés geopolítico y estratégico. Simplemente habría que incluirla en las razzias de depredación de un grupo de gentes tras la derrota a manos de los visigodos, que intentaban sobrevivir adaptándose a la debacle de los nuevos tiempos, con independencia de la empresa iniciada por parte del mayor grupo de su gente en el norte de Africa. (Javier Arce – Barbaros y romanos en Hispania 400 – 507. CAP II, inseguridad y resistencia. 4. Piratas, pag 173 ).

Siguiendo en el siglo V y con el terror germánico que asoló Europa a modo de hordas de invasores, nos encontramos nuevamente con un texto de Hidacio referido a varios ataques de una tribu llamada Hérulos.
Los hérulos eran nuevamente una tribu germánica asentada en Escandinavia que inicia su expansión por el continente junto con otros pueblos como aliados, entre ellos los godos. En el siglo V tienen una relativa importancia en la historia de Roma por medio de su caudillo Odoacro. Anteriormente a esto, a principios del siglo V, sus barcos junto a los de Sajones y frisones, asolan buena parte de las costas del mar del norte y Canal de la Mancha. Es dentro de ese ambiente histórico cuando llegan a Hispania. Según Hidacio en el año 455 una serie de hombres de la tribu de los hérulos, desembarcaron con siete barcos en la costa del territorio de Lucus, los 400 hérulos armados a la ligera se vieron obligados a huir, muriendo solo dos de ellos en los combates contra los nativos. 

La razzia regresó por donde había venido saqueando las costas del Cantábrico y de Vardulia. En estas expediciones parece que tampoco tuvieron mucho éxito. Según Arce estos hérulos procedían de Dinamarca, y no tenían nada que ver con los que años atrás aliados de los godos habían saqueado el mar Negro. Hipotesis que sostiene Erkoreka, quien además los localiza en el noroeste de la península danesa.

Siete naves y 400 hombres, es decir, 57 hombres por nave. Con este número y armados a la ligera, como dice el historiador gallego, no es fácil asolar de forma contundente un gran territorio, aun cuando si lo pudieron hacer de forma cruel, como parece que detallan las crónicas (Javier Arce – Barbaros y romanos en Hispania 400 – 507. CAP II, inseguridad y resistencia. 4. Piratas, pag 173 ). 

Los incursores tuvieron que dejar los barcos en el litoral de la costa cantábrica iniciando una expedición de reconocimiento terrestre. Fue ahí cuando tuvieron conflictos armados con la población local con fatídico resultado en diferentes episodios para los bárbaros. Tal fue lo nefasto del asunto, o la resistencia hispánica, según se mire. Que los temidos hérulos de Jutlandia, Dinamarca, estos si primos lejanos de los posteriores vikingos, se vieron obligados a dejar los barcos en las costas y regresar a sus hogares cruzando los pirineos por la Tarraconensis, posiblemente por la zona central, ya que al parecer no encontraron fuerte presencia romana defendiendo los pasos.

Sorprende que una expedición de saqueo de tierras extranjeras fuera tan desastrosa, con situaciones semi cómicas como la vivida en Galicia, donde perdieron tan solo dos hombres y solo pensaban en huir. Mal armados,  no muy numerosos, en una actitud casi defensiva, coincidiremos todos en señalar que cuanto menos era una razzia de saqueo curiosa... El porqué de esta situación se comprendería años después. En el 459 nuevamente Hidacio recoge una invasión de piratas hérulos, esta vez se dirigían a la Baetica. Saquearon las costas cantábricas y atlánticas (documentado el conventus Lucense) con una crueldad inusitada (Hydacio 189). Dice textualmente “ad Baeticam pertendentes”, es decir, supuestamente la expedición germánica si llegó a la Baetica. Y a juzgar por el adjetivo calificativo de crudelissime usado por Hidacio, esta vez sí que fue salvaje, violenta y devastadora. Seguramente más numerosa que la predecesora. Es fácil asimilar cual fue el objetivo de la primera llegada 4 años atrás. No tenía como objetivo saquear las costas Hispanas, sino explorar. Fue una avanzadilla para tantear el terreno, conocer las costas, la resistencia, los lugares de interés y el camino a la Baetica, y puede que incluso consolidar pequeñas posiciones. Ya que presuponemos que en la primera mención que se hace de los hérulos en el 455, y aun cuando solo se los menciona en Galicia, el cantábrico y las vadulias, tuvieron que llegar por necesidad a la Baetica, mostrando el camino años después a un grupo mayor en número y armado para la ocasión. 

No opina igual Torres Rodriguez, quien supone que el desembarco del año 455 en la costa gallega fue un movimiento estratégico a cargo de un grupo de mercenarios del rey visigodo Teodorico II, que únicamente pretendía sembrar la alarma en la retaguardia del rey suevo Reckiario. Es posible que aquí se mezclen conflictos, y Torres se refiera mas acertadamente al misterioso y curioso incidente de los vándalos, pero no de los hérulos. 

A mi modo de ver la hipótesis exploradora es la más acertada, ya que como el propio Hidacio recoge. Era gente poco numerosa, mal armada, y que no buscaba la confrontación. El hecho de tener que escapar en las vardulias dejando los barcos en la costa para recorrer un largo camino de regreso andando atravesando los pirineos, es una prueba de ello. 
Con los ataques de Jutlandia (hérulos) del año 455, concluyen los episodios de las incursiones marítimas germánicas a las costas de Hispania. No quisiera dejar pasar la oportunidad de mencionar una teoría sobre la llegada de los suevos a Galicia. La recoge Erkoreka y la plantea Reynols. Según esta los suevos no atravesaron nunca el rio Rhin junto a vándalos y alanos. Jamás entraron a Hispania por los pirineos en el año 409. Llegarían por mar asentándose en las costas de la provincia de Gallaecia. Esta hipótesis no es muy acertada según yo lo veo, ya que carece de pruebas escritas que puedan dar tan solo una pequeña pista al respecto. 

Mucho tiempo después de la última invasión hérula, llegarían nuevamente piratas escandinavos, estos ya puramente vikingos. De ello hemos hablado en diferentes artículos. A lo largo de mediados del siglo IX, pueblos germánicos emparentados con los que llegarían en el siglo V. Hay referencias vagas, y misteriosas que tratan el tema de posibles llegadas nórdicas a Hispania antes de las fechas planteadas como oficiales, esto es 844. Algunas las relacionan incluso a mediados del siglo VIII, donde los nórdicos llegarían mas como mercenarios o comerciantes para tratar con las gentes del temprano reino de Asturias, que como razzias de saqueo armadas para la guerra.

Es difícil afirmarlo sin datos o pruebas escritas. Pero sin duda los pueblos del norte de Europa conocían al menos de referencia las costas hispanas. Habían estado llegando desde la tardo antigüedad, y aunque no fue un lugar caliente en sus incursiones, si que es posible que de forma puntual nunca se perdieran las conexiones entre el cantábrico y atlántico y las poblaciones norteñas que con el tiempo darían forma a la era vikinga.  Aun así en historia solo existe lo que se puede demostrar, y a día de hoy estamos muy lejos de poder demostrar absolutamente nada que vincule la llegada de lordemanos a las costas españolas antes de las fechas señaladas oficialmente. (844).


Alvar Ordoño 2017 - Recreador e investigador histórico de los grupos; BAIRA, REGNUM CASTELLAE, HISPANIA DE LOS VIKINGOS e HISPANIA GERMANORUM -

sábado, 19 de agosto de 2017

La Heerkömigtum. Realeza militar germana

El termino realeza militar, para los historiadores de la nueva doctrina, es identificable en su aspecto dirigente guerrero con la jefatura militar, correspondiente al dux de las fuentes latinas. Esta institución desarrolla un papel determinante ante la multitud de conjuntos populares que aparecen; son grupos que no se encuentran asentados definitivamente en un determinado territorio. Están constituidos por contingentes de hombres libres y no libres que obedecen las órdenes de su señor.

De alguna forma este dominus, dueño de su propio sequito – compuesto por hombres libres y no libres y su propio fundatus de campesinos -  de la misma condición social que sus hombres de armas – que trabajan sus tierras, pasó durante el proceso de migraciones de los siglos IV – V, a convertirse en dirigente militar, con grupos armaos heterogéneos, vinculados por el juramento de fidelidad a su misma suerte. En determinados casos, este señor dirigió no sólo a sus soldados, sino al conjunto de hombres armados de un determinado pueblo. Este proceso se iniciaba cuando un grupo de guerreros designaba a un dux con la intención de conseguir botín en una guerra, de manera que los hombres alistados se vinculaban a él por un juramento. En algunos casos, se producía también la búsqueda de unas nuevas tierras. Al ser un establecimiento duradero, se veían obligados a llevarse todas sus familias y bienes. La amalgama de gentes en movimiento iría aumentando, con los diferentes séquitos de voluntarios que se les irían añadiendo. Estos movimientos suponían un cambio notable en el proceso de organización política de estos pueblos. Al dirigente de esta agrupación étnica heterogénea e itinerante se le elegía rey. 

Los dirigentes de estas realezas de nuevo cuño legitimaban su posición cuando eran designados por la asamblea de guerreros y basaban su poder y su fuerza en la soberanía domestica. Al dirigente se le proporcionaría la posibilidad de formular una realeza militar. Esta se originaría por una serie de empresas militares afortunadas y de establecimientos territoriales, constituyendo un asentamiento (Landnahme). De esta manera del grupo de gentes que formaban parte del numeroso séquito se forjaría un nuevo pueblo o civitas, del cual el monarca militar (herrkoning) se constituiría en el rey del pueblo (Stammeskönig). 

Dentro del pueblo se diferenciará entre rex y dux, pero en el caso de la realeza de guerrera, se producirá una fusión de ambos poderes: era por tanto rex y dux. La vinculación que tenían los semilibres y no libres con el rey, y a la vez señor, era por obediencia ciega, aunque con el paso paulatino de los años consiguieron gozar de un mayor grado de libertad y formaron parte, como mercenarios, de los séquitos de los príncipes germanos, además adquirieron más dominio como hombres de servicio dentro de la soberanía doméstica. Dado el concepto de libertad que existió entre los germanos, y visto el poder de la soberanía doméstica sobre los no libres, no se puede aceptar el concepto de nobleza entre los germanos como defiende Dannenbauer basada en una categoría social por nacimiento, lo que supondría encontrase en un estrato social por encima del resto de los hombres libres, eliminando cualquier posibilidad de ascenso del resto de los guerreros, especialmente los carentes de libertad. Su planteamiento configura una sociedad estamental desvinculada entre si, mientras que el nuestro – siguiendo a Schlesinger y Wensus – mantiene una sociedad guerrera vertical, con gentes que ocuparán puestos relevantes tras sus éxitos militares, y no en cambio por nacimiento.

La apariciendo de la realeza tuvo un desarrollo distinto en cada una de las grandes familias de pueblos de los germanos. Mientras que entre los occidentales resultó numerosa debido a su reciente desarrollo en los procesos migratorios, entre los orientales se conservó la realeza primigenia con elementos de origen mitológico. El monarca era un personaje de estirpe regia con una serie de antepasados heroicos, los cuales se remontaban al origen del pueblo.


Javier Pampliega – Los germanos en España –  CAP I - Elementos conceptuales. Etnogenesis, realeza militar y soberanía domestica en la época de las grandes migraciones. 

domingo, 13 de agosto de 2017

Espada visigoda de Arrollo Molino - Leganes - Madrid siglos VI y VII

No es muy conocido, pero lo cierto es que la zona de Madrid y Alcala de Hénares, es muy importante a la hora de localizar restos de espadas y otros importantes restos arqueológicos visigodos. Madrid fue una zona que destacó por varios asentamientos, seguramente la mayoría pequeñas localidades de tipo cuarteles. La espada visigoda de Arroyo Molino en legales es una buena muestra. ¿Que tipología crees que le corresponde según la clasificación de Behmer?


Hebilla de bronce para cinturón visigodo del siglo VI - Necrópolis de Castiltierra